La actividad en las dos plantas papeleras de Coronel Suárez se desarrolla con normalidad, mientras el sindicato atraviesa nuevas discusiones salariales y mantiene abiertos distintos planteos vinculados con las condiciones laborales. Así lo explicó Carlos Varela, secretario gremial de los papeleros, en una entrevista realizada por Claudio Quiñones en el programa “Pienso Positivo”, por Radio del Volga 99.5. “La fábrica está trabajando normal en las dos plantas”, señaló, aunque aclaró que la situación presenta altibajos.
A nivel local, el gremio sostiene reuniones quincenales con la empresa y encuentros específicos sobre seguridad e higiene. En esas instancias se abordan cuestiones relacionadas con la producción, la productividad, los acuerdos vigentes y los riesgos dentro de las plantas. Además, durante noviembre se realizará el Congreso Nacional de la Federación, donde se definirán lineamientos gremiales, mientras que a fin de año vence el convenio colectivo. “A nivel local, siguiendo con las discusiones con las reuniones quincenales”, describió Varela sobre la dinámica de trabajo sindical.
El principal punto de preocupación es la evolución de los salarios frente al costo de vida. Según el dirigente, las negociaciones continúan sin una resolución y el gremio cuestiona los índices de inflación utilizados como referencia. Para las próximas semanas, anticipó la realización de asambleas y charlas informativas con los trabajadores. “No está nada encaminado porque venimos en discusiones permanentes”, sostuvo al referirse al estado de las paritarias.
Varela estimó que los salarios arrastran una diferencia de entre cuatro y cinco puntos porcentuales respecto de la inflación acumulada durante el año. Aunque reconoció que los indicadores oficiales muestran porcentajes más bajos, afirmó que el impacto cotidiano sobre los ingresos resulta mayor, especialmente por el aumento de alimentos, servicios, impuestos y alquileres. “La pérdida de poder adquisitivo es muy notoria”, afirmó, y advirtió que el deterioro podría hacerse más evidente hacia fin de año.
El sindicato también analiza el efecto de los gastos que quedan fuera de las discusiones salariales nacionales. El dirigente mencionó los incrementos en electricidad, gas, tasas e impuestos, además del costo de los medicamentos y los productos básicos. En la planta existen acuerdos vinculados con determinados parámetros de producción y con medicamentos que se revisan mensualmente. Sin embargo, consideró que esos mecanismos no alcanzan para compensar todas las erogaciones que enfrentan los trabajadores.
Ante la falta de avances, el gremio no descarta medidas de fuerza, aunque Varela señaló que la intención es evitar ese escenario. A nivel nacional, la definición dependerá de las negociaciones salariales y de lo que ocurra con el convenio colectivo al cierre del año. En el plano local, sostuvo que el diálogo continúa, pero reclamó una respuesta de la empresa frente a la pérdida de ingresos. “Nosotros nunca queremos llegar a una medida de acción directa porque el que más pierde es el trabajador”, explicó.
En cuanto a la situación del personal, el sindicato nuclea actualmente a alrededor de 200 o 210 trabajadores comprendidos en el convenio colectivo. Varela indicó que no se registraron despidos recientes, aunque señaló que la empresa no reemplazó a todos los empleados que dejaron sus puestos por distintas razones. Según precisó, la nómina se redujo en 15 personas entre trabajadores que se fueron y otros que se jubilaron.
Otro de los temas que el gremio mantiene en discusión es la contratación de personal eventual y por períodos de seis meses, además de la cantidad de horas extras, que considera excesiva. Mientras las plantas continúan operando, el sindicato prevé seguir con las reuniones locales y aguarda las definiciones nacionales. “Consideramos que la empresa tiene que rever la situación”, concluyó Varela, al plantear la necesidad de encontrar respuestas ante el escenario salarial.













