Darío Gómez, referente de la Agrupación Milla Cura, denunció la rotura del parabrisas de una camioneta que se encontraba estacionada frente a la vivienda de su hijo y planteó la necesidad de reforzar los controles y límites sobre las conductas de los jóvenes. La entrevista fue realizada por Claudio Quiñones en el programa “Pienso Positivo”, por Radio del Volga, en la 99.5.
El hecho ocurrió durante el fin de semana, mientras Gómez se encontraba en Buenos Aires por el cumpleaños de un familiar. El vehículo, una combi Traffic, estaba estacionado en la vía pública cuando recibió el impacto de una piedra de gran tamaño que provocó la rotura completa del parabrisas. “Rompieron el parabrisas de un piedrazo, una piedra grande tenía que ser evidentemente para romper el parabrisas”, relató.
El daño también generó un perjuicio económico, ya que el reemplazo del parabrisas representa un costo elevado y el interior del vehículo quedó cubierto de fragmentos de vidrio. Gómez explicó que había comenzado a consultar precios y señaló que la reparación implica un gasto considerable. “No hay nada barato porque estuve averiguando los precios también, carísimos”, sostuvo.
El vehículo estaba ubicado en una zona con viviendas, barrios y un salón de fiestas, por lo que el episodio generó preocupación por el riesgo que implica arrojar un objeto de esas características contra un automóvil. Gómez consideró que no se trató de una travesura menor y sostuvo: “Romper un parabrisas con una piedra grande, como para... el riesgo que corre todo”.
Tras el hecho, se realizó una denuncia en la comisaría y se iniciaron averiguaciones para determinar si existen registros que permitan identificar al responsable. Según Gómez, algunos vecinos cuentan con cámaras, aunque no habría dispositivos con una imagen suficientemente cercana para aportar información concreta. “Hicimos la denuncia en la comisaría y sé que se están moviendo un poco para ver qué se sabe, si están viendo que si hay cámaras”, indicó.
El referente de Milla Cura también señaló que ningún vecino manifestó haber escuchado el impacto, pese a que, por la magnitud del daño, esperaba que el ruido pudiera haber sido advertido. En ese sentido, evitó atribuir responsabilidades sin pruebas y mencionó distintas posibilidades sobre quién pudo haber provocado el daño. “No quiero asegurar”, aclaró al referirse a las circunstancias del episodio.
A partir de la situación, Gómez cuestionó que este tipo de hechos puedan ser considerados simplemente como “cosas de chicos”. Para el referente social, existe una diferencia entre una travesura y una acción capaz de provocar daños materiales o lesiones. “Esto ya no es como alguien dijo alguna vez, son cosas de chicos; no, no es cosa de chicos, estos son actos vandálicos”, afirmó.
Durante la entrevista, también relacionó el episodio con situaciones de violencia protagonizadas por jóvenes en otros puntos del país y puso el foco en el consumo de alcohol y otras sustancias. Gómez recordó una encuesta realizada años atrás desde el Centro de Educación Física de Coronel Suárez, junto al doctor Pellegrini y profesores, sobre consumo de alcohol y drogas entre adolescentes. “Te asustás, te digo la verdad, te asustás porque la encuesta es una encuesta oficial que hicimos”, señaló.
El planteo incluyó además una crítica al rol de las familias y a la necesidad de que los adultos conozcan en qué condiciones regresan sus hijos de los boliches y otros espacios de encuentro. Gómez sostuvo que no se trata de responsabilizar automáticamente a los jóvenes por el daño ocurrido, pero sí de reforzar el acompañamiento familiar. “Los padres tienen que saber cuando un chico viene del boliche, en qué estado viene”, sostuvo.
También mencionó la presencia habitual de patrulleros en inmediaciones de establecimientos educativos de Coronel Suárez y consideró que la prevención requiere la participación de distintos actores. Como ejemplo, contó que en el barrio donde vive se conformó un grupo de vecinos mediante WhatsApp para mantener una vía de comunicación ante posibles situaciones de inseguridad. “Yo creo que es momento de que empecemos a reflexionar de otra manera”, planteó.
Gómez remarcó que los cambios en las formas de entretenimiento, el uso de celulares y las nuevas dinámicas sociales requieren que los adultos adapten sus mecanismos de supervisión. Según explicó, poner límites no implica restringir la libertad de los jóvenes, sino prevenir situaciones que puedan terminar en daños mayores. “Lo que tenemos que hacer los adultos es poner algunos límites que son naturales para evitar que haya accidentes”, afirmó.
El entrevistado también planteó que, ante un daño de estas características, una familia podría asumir la responsabilidad y reparar el perjuicio ocasionado. En el caso del parabrisas, explicó que el vehículo estaba destinado a un viaje que debió ser reconsiderado a raíz de la rotura. “Si está el padre, un padre responsable, una familia responsable, de reponer ese parabrisas, de acercarse y charlar, pedir disculpas, se puede perdonar y se puede rehacer nuevamente”, expresó.
En la segunda parte de la entrevista, Gómez explicó que la Agrupación Milla Cura atraviesa durante 2026 un período de menor actividad luego de 15 años de trabajo sostenido. Parte de los jóvenes que participaban en las iniciativas crecieron, se fueron a estudiar, formaron sus familias o asumieron nuevas responsabilidades, lo que obligó a replantear la dinámica del grupo. “Este año es un poco sabático, si se quiere, y hay que frenar para tomar un poco de impulso”, explicó.
A pesar de la reducción de actividades, la agrupación continuó con algunas acciones solidarias. Gómez mencionó la entrega de ropa a comunidades rurales y el trabajo con comunidades originarias, además de un nuevo proyecto vinculado con un horno de barro construido por la organización. La propuesta contempla que jóvenes puedan aprender a elaborar pan y que parte de esa producción sea destinada a personas que atraviesan necesidades. “Queremos empezar que vengan algunos chicos que les interese hacer pan y andar entregando a la gente que por ahí sea carenciada”, señaló.
El referente sostuvo que la pausa no implica el abandono del trabajo comunitario, sino una reorganización después de años de intensa actividad. Milla Cura busca recuperar participantes y generar nuevas propuestas vinculadas con la solidaridad y el acompañamiento social. “No por eso no tienen tantas noticias nuestras, pero sigue trabajando, lo importante es eso”, concluyó.














