A cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el testimonio de Julio Zaballa recupera la organización de una generación de jóvenes en Coronel Suárez que, a partir de fines de los años sesenta, promovió la unificación gremial y la creación de servicios para trabajadores y jubilados, como una farmacia, prestaciones de salud y asistencia social. Entre los avances se incluye la gestión de beneficios que luego formarían parte del sistema del PAMI y el impulso de un barrio de 194 viviendas, considerado un hecho excepcional en su momento.
Zaballa describe cómo esas acciones generaron tensiones con sectores de poder local que, tras el golpe militar de 1976, avanzaron contra estas iniciativas mediante auditorías, denuncias y, finalmente, la apropiación de bienes y la desarticulación de los proyectos. Se mencionan detenciones, hostigamientos y la imposibilidad de recurrir a la justicia. El texto concluye con una reflexión sobre la continuidad de esas desigualdades y un homenaje a quienes participaron de esas experiencias colectivas.
Coronel Suarez - 1976 - 24 de marzo - 2026
Juventud de los 70 en Cnel. Suarez – 50º aniversario
Algunos con 25 años y otros con algo más, eran los jóvenes que a fin del 69 y luego en los 70, iniciaron con cierto grado de incertidumbre, pero con mucha pasión solidaria, un camino nuevo para nuestro distrito. Desconocido para muchos, pero cargados de fuerza creadora en pos de la justicia necesaria, imprescindible para un sector importante de nuestra población, las trabajadoras y trabajadores en relación de dependencia, jubilados y pensionadas. No nos unió el amor, sino el espanto de haber escuchado de nuestros padres y abuelos las injusticias que se descargaban sobre trabajadores y trabajadoras de nuestro distrito con total impunidad.
Teníamos certezas expresadas por los beneficiados con el gobierno anterior al 55 y recuerdos de lo ocurrido luego del 55. Para muchos los acontecimientos sufridos luego del golpe, significaba miedo que los instaba al “no te metas”, tolerar en silencio la opresión, la injusticia. Pero esta juventud del 70 no se quedó con esos dolorosos y desagradables datos y recuerdos. Instados por nuestra juventud iniciamos un camino plagado de subestimación, malos augurios, rechazos que, en lugar de amedrentarnos significó un acicate.
Primero debíamos superar la cantidad de cuatro gremios funcionando para pasar a la reorganización del resto, llegando a superar las veinticuatro actividades laborales debidamente representadas. Este logro que llevo casi dos años, significo la unión en la CGT Suarense. El siguiente paso fue que esa unión representativa, fuera en pos de rescatar a la familia trabajadora de diferentes actividades, de la injusticia y el desamparo. Cuando ya esta unión representativa había obtenido gran parte de sus objetivos, se nos ocurrió que había que continuar con lo asistencial, ausente para la familia trabajadores que carecía de atención médica igualitaria.
Pensamos y gestionamos en primera instancia la farmacia, que llevo a que los precios de los medicamentos fueran claros y precisos y sumado a que las creaciones de sus obras sociales obtuvieran descuentos inexistentes hasta el momento. Las prestaciones asistenciales comenzaron a disfrutarla mediante su obra social. Pero nos quedaba un sector importante con graves carencias, los jubilados y pensionadas que debían tramitar reintegros ante Bahía Blanca con los retrasos y perdidas imaginadas. En ese momento nos pusimos a gestionar la prestación asistencial (hoy PAMI) que, así como la farmacia, fuimos pioneros en la provincia ya que únicamente en La Plata y capital, tenían prestación. Lo logramos. El jubilado, la pensionada y su familia incorporaron no solo sumas significativas a su salario, ya no debían mendigar, tenían quien los asistía.
Seguidamente otro padecimiento económico que sufría la familia trabajadora era la asistencia ente un fallecimiento. Él que podía pagar lo hacía en cuotas o debía recurrir a la municipalidad para una prestación para indigentes. Logramos un convenio de asistencia digna y ejemplar que evitaba a la familia trabajadora, a jubilados y pensionadas, preocupaciones por este servicio. Adquirimos también todo lo inherente a la instalación de una óptica. Llevados por la buena gestión, iniciamos la compra de terrenos y luego su proyecto de la construcción de un barrio de 194 viviendas. 194 familias se sumaron a la tarea de su gestión y logro. Los diarios Clarín y La Nación de entonces lo resaltaron en su suplemento Arquitectura, como algo excepcional.
Tuvimos el privilegio de participar y militar durante los muchos meses en que trato la confección de la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744), la Ley de Asociaciones profesionales, las convenciones colectivas de trabajo. En todo pudimos ser testigos y militantes. Fueron momentos en que participábamos de la recepción de las delegaciones obreras extranjeras que llegaban admirados por estas ejemplares leyes y que ellos intentarían imitar. Justicia social que hoy acaba de desaparecer sumiendo al pueblo trabajador en la esclavitud.
Esto no fue solo obtenido por esta generación joven en los 70. Sino con la sumatoria de jubilados y pensionadas, que trabajaron junto a nosotros con total dedicación y lealtad, cuyos datos, documentos, publicaciones, etc., constan en el blogger lidiameieryjuliozaballalaaventura.blogspot.com ( Capitulo 7 – 1976) o en (YouTube julio zaballa página oficial).
Pero esta acción, que para más de 17.000 suarenses significo la recuperación de dignidad y justicia, para un grupo que miraba ofuscado desde las sombras, lo consideraban un atropello a sus privilegios, un atentado a sus intereses y poderes. A partir del 24 de marzo de 1976 surgen a la luz al amparo de la represión militar, se suman al gobierno de facto con todos sus medios económicos y representantes, tanto locales como los suarenses ubicados en puestos claves de las fuerzas armadas, iniciando una acción sostenida con la difusión de infamias, mentiras que al cabo de más de ocho meses de acción constante mediante auditorias e inspecciones debidamente promocionadas para motivar a la población, pero no pudieron demostrar nada de lo que nos acusaban. Los resultados de esas auditorias nunca se publicaban y mucho menos se nos permitía difundirlas a nosotros.
Finalmente, el 27 de octubre de 1976, utilizando argucias legales logradas con el poder que ostentaban con la fuerza militar, proceden a robarnos tantos años de sacrificio. La farmacia de Las Heras y Garibaldi, un edificio muy costoso, su mobiliario, colmada de medicamentos. La obra social con todos los servicios debidamente abonados y los anticipos. El barrio de 194 viviendas, fue cancelado y sin respeto por el derecho que tenían sus adjudicatarios. Como no querían dejar nada en pie, se fugaron el mobiliario de la óptica.
Este poder y acción demostrada en contra de todos nuestros esfuerzos juveniles sumado a los jubilados, desprecio todo esfuerzo humano. Todo esfuerzo por dignificar a la familia trabajadora y jubilados fue destruido. El capital económico y edilicio que se nos arrebató sin posibilidades de reclamar ante una justicia desaparecida. El único abogado que nos defendió ante los atropellos y la cárcel, fue el Dr. Julio Cesar Salvador Lovecchio. Después del 24 de marzo de inicio el hostigamiento, luego presos y marginados por este “pecado” cometido por una juventud que llevo adelante acciones y obras que nunca más se recuperaron.
Ellos, no solo obtuvieron el poder que ambicionaban, sino que lo acrecentaron en el tiempo, siendo en el presente, mucho más poderosos y adinerados que en aquel momento. Ellos siguen impunes, los únicos juzgados fueron los militares. Cincuenta años han pasado de aquellos hechos. El 24 de marzo de 1976 se inició un camino de sometimiento que aún se manifiesta.
Mi homenaje a aquellos compañeros y compañeras imbuidos de ilusiones y esperanza.
Julio Zaballa DNI 5.496.952
A 50 años del Golpe Cívico-Militar














