Primero prendés la pc, después el escáner. Abrís el programa del escáner en la pc. Abrís el diario que con tanto cuidado buscaste y colocaste debajo del láser y comenzás a escanear. Y, de pronto, te das cuenta que este proceso que parece tan rutinario se distrae porque la lectura te atrapa. Las noticias, las fotos, las crónicas, los enlaces, los viajeros y obviamente… las publicidades.
Hoy estás escaneando un Imparcial del ´23 y una de esas publicidades te llama particularmente la atención. Si naciste hacia los ´70, probablemente hayas acompañado a algún familiar a la Zapatería Santo Domingo, ubicada por aquellos tiempos en Brandsen y Belgrano. El piso, lo recordarás de madera y a su dueño, Santo Domingo - ¿tendría otro apellido? porque para los clientes era Santo Domingo – y las dos empleadas, dos hermanas (una de ellas se llamaba Luisa). Y, más allá del recuerdo, esta publicidad te permite observar cómo los comercios perduraban en el tiempo. Porque te recuerdo, estás escaneando un diario del año ´23 y tu recuerdo es de la década del ´70.
Ves que la publicidad es clara, la imagen de la bota ocupa un tercio del espacio, el nombre de la zapatería llama la atención y la apelación al lector, también. El texto que acompaña probablemente te llevará a reparar en la materia prima con la que se trabajaba.
Tiempo después (de hecho, bastante tiempo después por los tiempos del escaneo), terminás el ´23 y comenzás con El Imparcial del ´24. Y vuelve a aparecer otra publicidad de la misma zapatería, pero esta vez es diferente.
Te llama la atención la poesía extensa, extensísima para una publicidad, ¿no? ¿La leerían en aquellos tiempos? Sí, creés que sí. Porque a medida que avanzás, te vas dando cuenta que este diálogo entre géneros era común: novelas publicadas por entregas, poesía entre noticias sociales, o como parte de una publicidad.
¿Y el escaneo? Lo disfrutás. Como te dije al principio, parecía un proceso rutinario y mecánico, pero en estas dos publicidades vas comprendiendo que un lugar que parecía tan lejano para vos en el tiempo, formaba parte de una lejanía aún mayor. Y lo maravilloso es el poder acercarte a ambas.
Recomendación: Marcel Proust afirmó que_” la lectura, en su esencia original, es ese milagro fecundo de la comunicación en el seno de la soledad”. _Por eso, querido lector, desde la Biblioteca Popular Sarmiento, te invitamos a no perderte la lectura del poema de la publicidad.













