La karateca de Coronel Suárez participó de la 5ª Copa Mundial de la Federación Internacional de Karate (ISKF), realizada en Mérida, México. Integró la delegación argentina junto a otros seis representantes locales y destacó el nivel de los competidores nacionales, el acompañamiento de las familias y la experiencia de compartir el torneo con deportistas de distintas edades y países.
La participación en un campeonato mundial significó una experiencia nueva para Elizabeth Oesterreicher, pese a sus 38 años de trayectoria en el karate. La deportista formó parte de la selección argentina, integrada por unos 70 competidores, que viajó a México para participar de seminarios, entrenamientos y competencias. “Para mí es una experiencia nueva, no soy competidora, quien me conoce sabe que empecé a competir hace muy poco”, explicó en una entrevista realizada por Claudio Quiñones en el programa “Pienso Positivo”, por Radio del Volga 99.5.
La delegación llegó a México el martes y al día siguiente realizó las acreditaciones correspondientes. La actividad deportiva comenzó el jueves con cursos y seminarios, mientras que el viernes se desarrollaron los torneos de las categorías promocionales. El sábado fue el turno de las categorías senior y de cinturones marrones, en las que participó Oesterreicher. El domingo quedaron las principales categorías del campeonato.
La representante suarense compartió la experiencia con otros seis karatecas de la ciudad: Alejo Dean, Olivia Lambrecht, Julián Simon, Fiama Ruffa Cordone, Camila Steinmetz y Alfonsina Cobeaga. La delegación nacional también contó con familiares que viajaron para acompañar a los deportistas. Para Oesterreicher, ese respaldo tuvo un papel importante durante las jornadas de competencia, especialmente por la posibilidad de sentirse cerca de sus afectos. “La delegación argentina contó con los 70 competidores más la familia que acompañó, que fue una hinchada espectacular”, señaló.
En cuanto al rendimiento deportivo, Oesterreicher valoró los resultados obtenidos por los representantes argentinos, que consiguieron medallas en distintas categorías. Destacó que numerosos integrantes del equipo alcanzaron los primeros puestos y que otros quedaron cerca del podio. “Argentina tiene muy buen nivel. Los chicos trabajan muy, muy bien”, afirmó.
La experiencia también le permitió compartir el campeonato con karatecas de diferentes generaciones. En ese sentido, mencionó el caso de una competidora mexicana de 86 años que participó en una categoría similar a la suya. Para Oesterreicher, su presencia fue un ejemplo de continuidad y compromiso con la actividad deportiva. “Es un ejemplo para cualquier persona que esté realizando una actividad, de que todo se puede y que quedarse es peor”, expresó.
La trayectoria de la deportista suarense en el karate comenzó hace 38 años, aunque tuvo interrupciones vinculadas con distintas etapas de su vida personal y laboral. La maternidad, la crianza de sus hijos, los estudios y el trabajo condicionaron algunos períodos de su actividad, pero mantuvo el vínculo con la disciplina. Su incorporación reciente a las competencias hizo que el Mundial representara un desafío diferente al de los años de práctica y formación. “Son 38 años con una actividad que realmente me gusta”, resumió.
El campeonato se desarrolló en seis áreas de competición y, según relató, el acompañamiento de las delegaciones se hacía sentir en todo el predio. La presencia de las familias y los gritos de aliento permitían identificar cuándo otro representante argentino estaba compitiendo en un sector diferente. “Estabas en un área y sentías el grito de Argentina; sabías que estaba compitiendo otra persona de Argentina en otro sector”, contó.
Las condiciones climáticas de Mérida también formaron parte de la experiencia. Oesterreicher describió jornadas de mucho calor y humedad, aunque aclaró que el salón donde se realizaron las competencias estaba acondicionado para mantener una temperatura adecuada. “El salón donde se hizo la competencia estaba realmente muy bien ambientado”, explicó.
Después de finalizar las actividades deportivas, parte de la delegación comenzó el regreso, mientras que otros integrantes aprovecharon unos días de descanso. Oesterreicher y su grupo tenían previsto trasladarse a Cancún para permanecer tres días en la playa antes de regresar a Coronel Suárez el sábado. La deportista reconoció que el ritmo de las competencias había dejado poco espacio para extrañar, aunque esa sensación comenzaba a aparecer al terminar las jornadas. “Ahora que uno se empieza a aflojar y empieza a bajar los decibeles, ahí se da cuenta de que realmente extraña, sobre todo a la familia”, comentó.
Antes de finalizar la comunicación, también agradeció a quienes acompañaron desde Coronel Suárez a los deportistas que no pudieron viajar. Mencionó especialmente a Pablo Amoroso, Joaquín Vidal y Karina Sánchez, además de enviar un saludo a Joaquín Gándara, quien no pudo integrar la delegación debido a un accidente reciente.













