La impresión 3D de hormigón transforma la construcción en Argentina, permitiendo edificar casas en tiempo récord y con alta eficiencia. Esta tecnología emergente aborda el déficit habitacional que afecta a 3,5 millones de personas, consolidándose a través de iniciativas privadas y universidades públicas.
La empresa Grondplek, pionera en el sector, formalizará una alianza estratégica con Techint a partir de 2025. Esta colaboración potenciará la expansión de la tecnología en el mercado local.
¿Cómo funciona la impresión 3D de hormigón?
El proceso utiliza máquinas especializadas, de hasta 11 metros de ancho por 7 de altura, que depositan capas sucesivas de material cementicio. Esto permite levantar muros y estructuras internas de manera automatizada. Según Mateo Salvatto, cofundador de Grondplek, este sistema completa la "obra gris" de una vivienda de 120 m² en solo 48 horas.
Ventajas de la construcción 3D en Argentina
Este método ofrece una optimización económica y operativa significativa. Las estimaciones indican una reducción de costos de hasta el 30% y una mejora en los tiempos de ejecución cercana al 35% respecto a los sistemas tradicionales. La máquina utiliza la cantidad exacta de mezcla, minimizando el desperdicio. Grondplek ya imprimió más de 500 metros cuadrados de hormigón y fabricó más de 1400 piezas.
Impulso social y viviendas accesibles
La tecnología no se limita al mercado premium, sino que tiene un fuerte componente social. La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) colabora con la Provincia de Buenos Aires en desarrollos para viviendas sociales. La capacidad de la máquina permite construir hasta tres plantas y fabricar módulos en serie, con estructuras antisísmicas y una durabilidad destacada. Pese a la automatización, la intervención humana sigue siendo fundamental para instalaciones sanitarias, eléctricas y terminaciones finales.
La impresión 3D de hormigón deja de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una realidad que edifica el futuro del hogar en Argentina.













