Eva Bargiela y Gianluca Simeone abrieron las puertas de su hogar familiar, un espacio que se adapta a la vida junto a su hijo Faustino. La propiedad, distribuida en dos plantas, destaca por una estética contemporánea de tonos claros y el uso de materiales naturales.
El diseño exterior: jardín, pileta y parrilla
El jardín se consolidó como uno de los protagonistas de la casa. La vivienda cuenta con un exterior amplio, conectado visualmente con el interior a través de grandes ventanales. Esto permite que la zona social se extienda hacia afuera. Allí se ubica una pileta de diseño lineal, rodeada de vegetación y con espacio para sectores de descanso. La parrilla presenta una terminación en tonos gris cemento, diferenciándose del clásico ladrillo visto. Este sector fue concebido para reuniones y mantiene la estética contemporánea del resto de la propiedad.
Interiores: cocina, living y dormitorio principal
En el interior, la cocina se conecta con el comedor mediante una barra con banquetas de madera y tapizados claros. El blanco domina en muebles y superficies, con detalles en madera que aportan calidez. El living sigue esta línea estética con un sofá blanco de grandes dimensiones, una pantalla de televisión y elementos decorativos de inspiración rústica. Grandes ventanales ofrecen vistas directas al jardín. El dormitorio principal, , presenta colores claros, una cama amplia y un vestidor propio, junto a una ventana orientada al exterior.
El dormitorio de Faustino: un espacio con mural botánico
La llegada de Faustino incorporó un rincón personal en la vivienda. Su dormitorio mantiene la paleta tranquila del resto de la casa, pero suma un gran mural inspirado en plantas y naturaleza. Esta obra ocupa una de las paredes, convirtiéndose en el elemento más reconocible del ambiente. La decoración se completa con muebles de madera clara, luminarias y accesorios de texturas naturales. La intención fue crear un espacio infantil integrado al estilo general, evitando una explosión de colores.













