La tala de árboles secos que quedaron como testigos de la inundación de 1985 genera preocupación en Carhué. Se detectaron cortes en distintos sectores de la localidad, entre ellos las inmediaciones del antiguo cementerio, donde varios ejemplares de gran antigüedad habrían sido cortados para ser utilizados como leña.
Estos árboles forman parte del paisaje que dejó la inundación de Villa Epecuén y, con el paso de los años, se transformaron en elementos que permiten reconstruir visualmente aquella tragedia. Permanecieron expuestos al agua durante años y muchos quedaron como una marca permanente de lo ocurrido.
La situación también genera inquietud porque los cortes no se limitarían a un único sector. La comunidad plantea la necesidad de conocer quién realiza estas tareas y bajo qué autorización, además de establecer un relevamiento de los ejemplares que todavía permanecen.
El reclamo cobra especial importancia en el entorno del antiguo cementerio de Carhué, un lugar atravesado por la historia de la inundación. La preservación de estos árboles permitiría conservar parte del paisaje testimonial asociado a Epecuén y a la inundación de 1985.
Cambio 2000













