Los incidentes ocurridos después del clásico entre Independiente de Rivera y Deportivo Rivera generaron nuevas expresiones de repudio. La Asociación Pigüense de Árbitros respaldó al equipo de la Agrupación Regional de Árbitros y reclamó una sanción ejemplar.
Una de las integrantes de la terna arbitral, Julieta Polak, también contó en sus redes sociales lo que vivió durante y después del partido.
“Hoy viví la peor tarde en el arbitraje”, escribió Polak, quien explicó que esperaba el encuentro durante toda la semana porque dirigir es una actividad que disfruta y a la que aspira profesionalmente.
Según relató, durante el partido recibió distintas amenazas, entre ellas advertencias de que iban a mandar personas a golpearla y amenazas contra su familia.
Polak cuestionó además que los insultos y agresiones hacia los árbitros se hayan naturalizado. “Somos seres humanos con errores como toda persona”, señaló, y consideró que lo ocurrido fue “una situación fuera de control”.
La situación continuó una vez finalizado el encuentro. Según su relato, cuando el equipo arbitral salió del vestuario, varias personas se acercaron para insultarlos y fue necesaria la intervención de la Policía para que pudieran subir al vehículo y retirarse.
Polak también denunció daños en el automóvil. “Nos golpearon el auto, nos tiraron con cosas”, contó. El vehículo terminó “abollado y rayado”, aunque ninguno de los integrantes del equipo sufrió lesiones.
La árbitra cerró su mensaje cuestionando la violencia contra quienes cumplen esa función y recordó que, además de dirigir partidos, los árbitros tienen trabajos, estudian y tienen familias que los esperan.
El testimonio se sumó al comunicado de la Agrupación Regional de Árbitros de Coronel Suárez y al posterior pronunciamiento de la Asociación Pigüense de Árbitros, que reclamó medidas ante lo ocurrido.
Cambio 2000













