Restos arqueológicos de gran antigüedad y fósiles prehistóricos se encuentran en las islas de las lagunas Alsina y del Monte, ubicadas en el sudoeste bonaerense, partido de Guaminí. Entre ellas, la enigmática Isla Sistina, en la Laguna del Monte, conserva un profundo valor histórico y ancestral para el pueblo Het (Querandí).
La enigmática Isla Sistina y su riqueza arqueológica
Estas islas, paralelas al antiguo camino de la sal, fueron habitadas por el pueblo Het (Querandí) cuando las aguas eran más bajas y formaban penínsulas. La Isla Sistina, con una superficie de 450 hectáreas, fue un lugar sagrado ancestral y presenta evidencia de presencia humana desde hace 3000 años. En la cercana isla de la Laguna Alsina, declarada reserva natural, se hallaron importantes restos humanos.
Además de los vestigios humanos, se han encontrado fósiles de animales prehistóricos en la isla. Su tamaño fluctúa según la cota de la laguna, y su densa arboleda de chañares, algarrobos, caldenes y sombras de toro la destacaba en la pampa.
¿Cuál es el origen del nombre Guaminí?
El nombre Guaminí para el monte de la isla podría derivar del guaraní, significando "lugar chico" o "isla". Otra teoría sugiere una fusión con "Gual-Mini" o "Caballito", en homenaje a un guía querandí que mostró el camino a la gran salina Gualuya.
La exploración de 1876 y la resistencia Het
En 1876, durante la Campaña al Desierto, el ingeniero Alfredo Ebelot y el teniente coronel Marcelino Estanislao Freyre exploraron la Isla del Monte. Describieron la isla como "muy alta y fértil" en un momento donde la laguna tenía solo un metro de profundidad.
Los pueblos originarios ofrecieron una fuerte resistencia a la ocupación, y el Ejército permaneció en la zona durante un invierno. Soldados encontraron un árbol apartado del monte con pequeños huesos, cueros y metales, que era un "árbol sagrado" para las ceremonias del Suaj (Machi, chamán).
Los soldados talaron el árbol, y días después, comenzaron a morir ahogados en la laguna. El ministro de Guerra, Adolfo Alsina, documentó estos hechos en su informe de 1877.
La transformación de la Isla Grande
En 1890, la región era una extensión inhóspita con médanos y cortaderas, donde la población humana era escasa. La Isla Grande de la Laguna del Monte pasó por varios propietarios desde 1879, tras la expulsión de los pueblos originarios.
Un punto de inflexión ocurrió en 1981, cuando la condesa húngara Ena Wenckheim adquirió la isla y la bautizó como Sistina, en honor a la Vía romana donde residía.
Las históricas expediciones a las Salinas grandes
Los primeros españoles en Buenos Aires desde 1580 dominaban el guaraní, dada su procedencia de Asunción del Paraguay y los matrimonios con mujeres guaraníes. Para ellos, la sierra y el arroyo Guaminí indicaban la cercanía de la "dichosa laguna de la sal".
El descubrimiento oficial de las Salinas Grandes se anunció en 1668, organizándose expediciones comunitarias desde Buenos Aires. Estas comitivas, conformadas por carreteros, peones y milicianos, comenzaron a operar oficialmente en el siglo XVIII.
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