Estados Unidos celebró este martes elecciones de medio término que renovaron la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El resultado determinará el equilibrio del Congreso durante los últimos dos años del mandato de Donald Trump, con repercusiones que también podrían alcanzar a la Argentina.
Tres factores clave del impacto en Argentina
El impacto potencial en Argentina se analiza a través de tres factores centrales: el conflicto con Irán, las tasas de interés y la política comercial estadounidense. En materia energética, se describe un efecto contradictorio para el país. El petróleo caro favorece los ingresos por exportaciones, pero también alimenta presiones inflacionarias internacionales que pueden sostener tasas elevadas y encarecer el crédito.
Una eventual reducción de las tasas estadounidenses tampoco garantizaría mejores condiciones para la Argentina. Si estuviera acompañada por turbulencias bursátiles y una búsqueda de inversiones más seguras, el riesgo país podría aumentar y mantener las dificultades para conseguir financiamiento.
¿Cómo influiría el vínculo político con Argentina?
Un análisis señala que una mayoría demócrata podría imponer mayores controles sobre las decisiones comerciales de Trump y elevar el costo político de una nueva asistencia financiera a la Argentina. Este escenario resulta relevante para Milei por su estrecha relación con el presidente estadounidense y por el respaldo que Washington brindó durante las tensiones cambiarias de 2025.
Las necesidades de divisas de 2027 vuelven especialmente importante la continuidad de ese acompañamiento. Sin embargo, una derrota republicana no supondría automáticamente su interrupción; podría dificultarlo mediante controles legislativos y una modificación de las prioridades políticas.
El escenario comercial y los aranceles
En el frente comercial, un Congreso opositor también podría intensificar el examen de los aranceles y de los compromisos asumidos con otros países, incluido el acuerdo con la Argentina. La conclusión plantea una paradoja: un cambio político en Washington podría contribuir a moderar algunas tensiones económicas globales y, al mismo tiempo, debilitar el respaldo externo con el que cuenta el Gobierno argentino.
El resultado electoral abrirá ese debate, aunque sus efectos dependerán de las decisiones posteriores de la Casa Blanca y del nuevo Congreso.













