La investigadora y meteoróloga Cintia Piccolo advirtió que el sudoeste bonaerense atraviesa cambios sostenidos en sus condiciones climáticas, con mayores precipitaciones y episodios de tiempo severo que exigen nuevas medidas de prevención. En una entrevista realizada por Claudio Quiñones en el programa “Primera Mañana”, de Radio del Volga 99.5, sostuvo que la región presenta características diferentes a las que históricamente permitían definirla como árida: “Tenemos muchísima más precipitación”.
Piccolo explicó que estos cambios deben distinguirse del fenómeno de El Niño, que forma parte de la variabilidad natural del sistema climático. “Cada 3 a 7 años podemos tener un evento del Niño o La Niña”, señaló. En su fase cálida, la temperatura superficial del océano Pacífico aumenta respecto de sus valores habituales, con consecuencias que pueden extenderse a distintas regiones del planeta.
Sobre el episodio actual, la especialista destacó la intensidad del calentamiento oceánico y los riesgos asociados. “Son mucho más altas”, afirmó sobre las temperaturas que está alcanzando el océano Pacífico. Recordó antecedentes históricos de episodios severos y remarcó la importancia de difundir información meteorológica para reducir sus consecuencias sobre las poblaciones expuestas.
En cuanto a las perspectivas regionales, indicó que los pronósticos disponibles al momento de la entrevista llegaban hasta enero de 2027 y contemplaban un verano con temperaturas que podrían ubicarse ligeramente por debajo de lo habitual. También mencionó la posibilidad de que El Niño continuara influyendo sobre el clima mundial hasta marzo de 2027. “Todavía no sabemos cómo va evolucionando el fenómeno para poder predecir hasta febrero”, aclaró.
La investigadora vinculó el cambio de las condiciones regionales con el calentamiento global y el intercambio permanente entre atmósfera y océanos. Señaló que el aumento de temperatura modifica patrones de precipitación de larga duración y cuestiona clasificaciones climáticas utilizadas durante décadas. “Ya no es tan árido”, expresó, al mencionar un estudio enviado para publicación.
El aumento de las lluvias, sin embargo, no supone necesariamente mejores condiciones para la producción agropecuaria. Piccolo explicó que los productores observan transformaciones en sus campos, pero deben considerar la intensidad y distribución de las precipitaciones. “Más allá de que pueda precipitar más, también en la forma en que lo hace puede causar daños”, advirtió. Además, recordó que un episodio prolongado de La Niña podría favorecer sequías importantes.
La temperatura del Atlántico también ocupa un lugar creciente en las investigaciones. La especialista describió la presencia de “islas de calor marinas” en la plataforma continental argentina: sectores con aguas superficiales más cálidas de lo normal. Según explicó, cuando sistemas de baja presión atraviesan esas zonas pueden ganar energía e intensificarse, con efectos sobre los vientos y las lluvias que alcanzan la costa.
Como ejemplo mencionó episodios que afectaron a Monte Hermoso, donde los fuertes vientos provocaron erosión costera. “Notamos que hay zonas que son más cálidas que lo normal”, señaló al explicar por qué actualmente se presta mayor atención a la temperatura del Atlántico. Aclaró, no obstante, que la evolución de cada sistema depende de su trayectoria y que sus efectos no pueden anticiparse con certeza absoluta.
Frente a esa incertidumbre, Piccolo pidió prestar atención a las advertencias del Servicio Meteorológico Nacional y comprender su carácter preventivo. “Una posibilidad de que se dé algo”, explicó sobre el significado de una alerta amarilla. Consideró que la población no debería interpretar como un error que un evento anunciado finalmente no ocurra: la finalidad es que las personas puedan adoptar precauciones antes de que exista un peligro inmediato.
La especialista también reclamó medidas de planificación territorial en las zonas vulnerables a inundaciones. “Hay que hacer un reordenamiento sabiendo que eso puede pasar”, sostuvo, y recordó que los eventos extremos no necesariamente se repiten todos los años. Planteó que las autoridades locales y los organismos de defensa civil deben identificar los sectores más expuestos y actuar para reducir los daños.
Finalmente, consultada sobre la situación de la investigación científica, Piccolo señaló que el CONICET mantiene sus actividades, aunque enfrenta restricciones presupuestarias y un menor ingreso de personal respecto de años anteriores. “No tenemos los fondos que teníamos antes”, afirmó. Defendió la continuidad del trabajo científico y pidió recuperar recursos para sostener investigaciones que permitan comprender mejor los cambios del clima y orientar decisiones públicas.













