La participación de Argentina en el Mundial de Italia 1934 fue un episodio cargado de controversias. La Albiceleste llegó a la segunda Copa del Mundo sin disputar su eliminatoria contra Chile, en un reflejo de las tensiones del fútbol nacional.
Inicialmente, la FIFA había fijado la eliminatoria para el 1 de abril, con sedes a sortear entre Buenos Aires y Santiago. Tras varias postergaciones por problemas chilenos y una negativa inicial argentina, los dirigentes aceptaron jugar contra Chile en Roma el 13 de abril, a solo 44 días del inicio del torneo.
La Confusa Representatividad del Fútbol Argentino
Contrario a la creencia popular, los jugadores profesionales sí podían haber representado a Argentina en Italia 1934. En mayo de 1933, un acuerdo entre la Liga Argentina de Football (profesional) y la Asociación Argentina de Football creó el Consejo Nacional de Football. Esta nueva entidad obtuvo afiliación provisoria a la FIFA. El presidente Jorge Ferri, designado por Agustín Justo, gestionó este acuerdo crucial.
El Conflicto con los Profesionales
La ausencia de los profesionales se debió a una decisión de los dirigentes de la Liga Argentina, que incluía a clubes como Boca y River. Los clubes se negaron a suspender el torneo local para evitar pérdidas económicas. El campeonato de 1934 fue un experimento fallido, disputado por 14 equipos a tres ruedas.
La Fallida Eliminatoria con Chile
La representación argentina recayó en la Asociación Argentina de Football. Un pedido italiano solicitó la participación de profesionales argentinos. Tras una negativa inicial el 6 de abril, la diplomacia y la intervención de Ferri revirtieron la decisión el 10 de abril. Argentina propuso a Chile jugar la eliminatoria en Roma, siguiendo el precedente de Estados Unidos y México, quienes lo hicieron días antes del Mundial.
Ante la propuesta argentina, Chile exigió su plaza, argumentando que el retiro del 6 de abril invalidaba la posterior aceptación. La FIFA, priorizando la participación argentina, designó a Jorge Ferri como mediador. Las negociaciones para jugar en Buenos Aires o Santiago fracasaron. La dirigencia chilena rompió relaciones con la AFA y exigió compensaciones a la FIFA. Sin embargo, la FIFA nunca devolvió el dinero ni pagó indemnización alguna.
Finalmente, no hubo partido eliminatorio con Chile en ninguna de las sedes propuestas. Con el camino allanado, Argentina avanzó a la fase final de preparación para la segunda Copa del Mundo.
Clarín













