La nadadora suarense Solange Broto compitió en la Copa del Mundo de aguas gélidas que se disputó en el Perito Moreno, una prueba que reunió a casi 300 participantes de 11 países y en la que el agua se mantuvo entre los 3 y los 5 grados. La deportista subió al podio y formó parte de una posta sin traje en la que se batió y certificó un récord mundial. "Fue una posta de cuero y se batió el récord mundial de nado", detalló sobre esa participación.
El repaso de la experiencia lo hizo en diálogo con Claudio Quiñones, en el programa "Pienso Positivo", que se emite por Radio del Volga, en la 99.5. Allí explicó que la competencia habilita un acceso al glaciar que está vedado para el público general, que solo puede sumergir los pies durante las visitas. "En el Perito Moreno no se puede nadar, si vos no estás en esta carrera te pueden multar", señaló.
Era la segunda vez que participaba de la prueba, después de la edición de 2024, y marcó diferencias en la organización entre un año y el otro. "La diferencia de un año a año es terrible", comparó. La incorporación de una pileta de competencia fue el cambio más visible: en la edición anterior las carreras se hacían únicamente en el lago. Ese armado, indicó, responde a una preparación de fondo del calendario internacional.
El Mundial de la disciplina se disputará en Argentina en 2028 y las ediciones previas funcionan como ensayo. "El año que viene vuelve a estar la Copa del Mundo y al final los detalles para el Mundial", explicó la nadadora. Las proyecciones de asistencia crecen de manera marcada: de las casi 300 personas de este año, se espera pasar a entre 1.500 y 2.000 competidores para la cita mundialista. El Mundial se realiza cada dos años y en el medio se organizan copas del mundo en distintos países.
La marca personal más baja de Broto en competencia es de 1,5 grados. "He nadado con 1,5 grados, lo más bajo que nadé", precisó. En esta ocasión, otras dos integrantes del grupo, Marisol y Sheila, participaron de una jornada de aclimatación en un sector donde el agua registraba 1,5 grados bajo cero y permanecieron cerca de diez minutos sumergidas.
La delegación llega al destino con varios días de anticipación para adaptarse. Las primeras inmersiones se hacen en un sector del lago ubicado en la ciudad, a 70 kilómetros del glaciar, donde el agua incluso resulta más fría que en la zona de competencia. "Las primeras metidas son medias complicadas porque es como que está muy fría", describió. Durante la prueba, además, nevó mientras nadaban.
La adaptación al frío es objeto de estudio. Según explicó la deportista, una persona sin entrenamiento que cae a esas temperaturas tiene una expectativa de vida cercana a los diez minutos, mientras que los nadadores de aguas gélidas soportan períodos mucho mayores. "Lo que están viendo es que los nadadores de aguas gélidas y frías podemos estar hasta 40 minutos", apuntó, aunque aclaró que a esa altura la salida se produce con hipotermia severa.
El entrenamiento se hace íntegramente en Coronel Suárez. El grupo se mete en el arroyo una vez por semana, habitualmente los sábados, y aumenta la frecuencia en la previa de cada competencia. A eso se suma el trabajo en una cubeta de hielo instalada en la casa de una de las integrantes. "Necesitamos 40 kilos de hielo para enfriarlo", contó, y agregó que el insumo se compra entre las tres para practicar inmersiones a 3 grados.
Las condiciones climáticas de este año complicaron la preparación. El arroyo llegó a estar en 5 grados apenas dos jornadas antes del viaje, muy lejos del invierno anterior. "Fue un invierno muy caluroso, tuvimos dos días nada más de 5", explicó. Aun así, el curso de agua local mantiene su reputación entre los especialistas: llegan a entrenar nadadores de otras localidades de la región.
El financiamiento aparece como el principal obstáculo. La deportista comparó la situación con la de competidores de provincias del sur, que reciben cobertura de pasajes aéreos. "Hay muchos que le pagan aunque sea aéreos ida y vuelta", indicó. El próximo compromiso internacional es una Copa del Mundo que se disputará a fin de año en China, y el costo del viaje continúa sin resolverse.
Entre los antecedentes de la nadadora figuran el cruce del Canal de Beagle y una prueba de 10 kilómetros en el lago Titicaca el año pasado, con agua de entre 10 y 13 grados y uso obligatorio de traje por la duración. "Una cosa es estar un par de minutos en 2 grados y otra cosa es estar cuatro horas en una temperatura de 10", diferenció.
Consultada sobre el crecimiento de la disciplina, Broto sostuvo que se trata de una actividad accesible y citó los casos de conocidos que empezaron a nadar de grandes, incluida una amiga de 73 años que arrancó a los 42 y logró un récord sudamericano. "Si vos te lo proponés, lo podés", resumió.














