El ciclismo como forma de vida, el cicloturismo como elección y la montaña como desafío personal atraviesan la historia deportiva de Freddy Biagioli. Con casi cinco décadas vinculadas al ciclismo, repasó a Claudio Quiñones en "Pienso Positivo", en la 99.5 su trayectoria, las experiencias colectivas y los proyectos que mantienen activo al grupo que integra desde hace más de 25 años.
Biagioli comenzó a competir a los siete años y, con 56 cumplidos, mantiene una relación ininterrumpida con el ciclismo. “Estoy en la bici toda la vida, son cerca de 49 años arriba de una bicicleta”, señaló al reconstruir un recorrido marcado por la competencia primero y el cicloturismo después. Ese cambio de enfoque llegó tras cerrar su etapa competitiva, cuando decidió priorizar el disfrute del recorrido y el contacto con la naturaleza.
El cicloturismo organizado tuvo su punto de partida en 1999, con un grupo reducido que fue creciendo con el tiempo. “Arrancamos en el año 99 y ya llevamos 26 años con una agrupación”, explicó. Desde entonces realizaron travesías dentro del país y al exterior, con experiencias en Chile, Bolivia y distintos puntos de la Argentina, privilegiando senderos y caminos poco transitados.
Uno de los viajes más recientes fue al sur del país, con un recorrido que incluyó San Martín de los Andes, Lago Meliquina, Hua Hum, Villa Traful y Villa La Angostura. “Hicimos todo el recorrido de los Siete Lagos, es increíble”, resumió Biagioli, al comparar esa experiencia con travesías anteriores realizadas en la misma zona desde comienzos de los años 2000.
La modalidad de los viajes fue adaptándose con el tiempo. Las exigencias físicas disminuyeron y se incorporó, en algunos casos, un vehículo de apoyo. “Hoy lo hacemos más recreativo, para pasarla bien, no es competitivo”, aclaró. En ese esquema, los recorridos diarios son más cortos y se priorizan las paradas, el descanso y la posibilidad de conocer lugares que antes quedaban fuera del itinerario.
El grupo mantiene entrenamientos regulares durante la semana y convoca a personas sin experiencia previa. “Salimos martes y jueves desde la Rural con un grupo de iniciación”, detalló. Como ejemplo, mencionó una travesía reciente hasta la Ermita de Saavedra, con más de 150 kilómetros en dos días. “Lo pudieron hacer perfecto, incluso quienes no tenían experiencia en viajes”, sostuvo.
Más allá del ciclismo, Biagioli recordó uno de los hitos más exigentes de su vida deportiva: la cumbre del cerro Aconcagua, alcanzada el 28 de febrero de 2010. “Fue un desafío muy grande y una experiencia muy linda”, afirmó. La preparación demandó ocho meses de entrenamiento específico y 17 días en la montaña, con guías especializados y condiciones extremas.
Esa experiencia dejó aprendizajes que aún hoy valora. “La montaña te enseña que no somos nada frente a la naturaleza”, reflexionó, al señalar la importancia de la preparación física y mental. Consultado sobre la posibilidad de repetir una experiencia similar, reconoció que hoy el principal obstáculo es económico y de disponibilidad de tiempo.
De cara al futuro, el grupo ya proyecta una nueva travesía para fines de octubre o noviembre del próximo año, aunque el destino todavía no está definido. “El lugar lo decidimos más cerca de la fecha”, indicó. Mientras tanto, la actividad cotidiana continúa en la ciudad, en un contexto donde el uso de la bicicleta crece y plantea nuevos desafíos de convivencia vial.













