Un nuevo informe respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial advierte que el planeta está menos preparado para una pandemia global ahora que a fines de 2019. El análisis destaca economías endeudadas y sistemas de salud desfinanciados, aumentando el riesgo de estragos históricos ante un próximo virus letal.
Alerta Global de la OMS y el Banco Mundial
El Consejo Mundial de Monitoreo de la Preparación diagnosticó un aumento en la frecuencia y mortalidad de los brotes infecciosos. Los expertos señalan que la disminución de la confianza entre países y hacia los gobiernos es la principal falla en las estrategias de defensa común. Según el documento, el mundo "no está preparado" para una nueva pandemia.
Esta situación se agrava por recortes de fondos. En Estados Unidos, la administración de Donald Trump desvió 2.000 millones de dólares de la agencia USAID, destinados al combate de enfermedades. Especialistas calcularon que esta medida podría costar más de 160 mil muertes evitables, principalmente por tuberculosis y malaria.
Brotes Actuales y Desafíos
La vulnerabilidad global se evidenció este mismo mes con un brote de la variante Andes de hantavirus, que dejó tres muertos en un crucero. Esto desató una cacería internacional de contactos; un grupo de turistas regresó a Estados Unidos y permanece aislado en Nebraska durante los 42 días de incubación.
Mientras tanto, la OMS declaró una emergencia de salud pública "extraordinaria" por el brote de ébola en la República Democrática del Congo. Este episodio marca el 17º brote en el país durante el último medio siglo, un trágico recordatorio de la persistencia de las enfermedades infecciosas.
Propuestas para Reforzar la Defensa Sanitaria
El Consejo Mundial de Monitoreo de la Preparación delineó un plan urgente:
- Crear un sistema independiente para monitorear el riesgo de futuras pandemias, libre de presiones políticas.
- Establecer políticas robustas que garanticen un reparto equitativo de vacunas y tratamientos, evitando el "salvaje acaparamiento" visto en la crisis de Covid-19.
- Asegurar una financiación sostenible a largo plazo para la prevención global, desvinculada de las disputas políticas anuales por el presupuesto.
El riesgo de una nueva pandemia avanza rápidamente. La falta de unidad mundial y el desinterés financiero debilitan la capacidad tecnológica para diseñar curas. Si la política no reacciona, el próximo virus encontrará un mundo con las defensas más bajas de la historia reciente.
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