El Negocio de la Guerra y la Inseguridad: Un Nuevo Orden Mundial de Rentabilidad
La guerra y las crisis geopolíticas generan importantes oportunidades de negocio, beneficiando a sectores económicos y países específicos, según destaca un análisis de Roberto Paglialonga desde Ciudad del Vaticano. El Financial Times ha señalado que la actividad productiva global creció más del 3% anual en los últimos meses, impulsada por conflictos como el de Oriente Medio.
El profesor Vittorio Pelligra, experto en economía civil de la Universidad de Cagliari, advierte sobre una "nueva monarquía del miedo". Sostiene que el miedo se ha convertido en un negocio, estructurando un orden mundial basado en la inseguridad y la inestabilidad. La paz, , ya no resulta rentable.
El Miedo como Motor Económico
El modelo de negocio en la tecno-defensa ha evolucionado más allá de la producción de armamento. El nuevo criterio dominante es la pre-emption, una acción preventiva para prepararse ante amenazas potenciales, manteniendo así un estado de peligro constante. Esta transición de la disuasión a la pre-emption convierte la inseguridad geopolítica en el motor de crecimiento para la industria de la defensa, creando una dependencia de esta inestabilidad.
La industria de la defensa ya no busca garantizar seguridad, sino que prospera en un estado de inseguridad permanente. Esta "causalidad circular" impulsa nuevas inversiones que, a su vez, aseguran la persistencia de la inestabilidad.
Beneficiarios Clave: Armas y Tecnología
Grandes empresas de defensa en Europa y Estados Unidos han experimentado un resurgimiento. El New York Times informó que el Pentágono gastó en dos meses de guerra en Irán más que su presupuesto anual en municiones. Donald Trump solicitó 1.3 billones de dólares para defensa en el próximo presupuesto federal.
El informe del SIPRI revela que entre 2021 y 2025, el volumen global de compras de armas aumentó un 9.2%. Europa triplicó sus importaciones de armamento, representando el 33% del total mundial frente al 12% del periodo 2016-2020, debido a transferencias a Ucrania y proyectos de rearme.
Control Tecnológico y "Capitalismo de la Vigilancia"
Un ecosistema de empresas de nuevas tecnologías, como Palantir y Anduril, ligadas a la robótica, inteligencia artificial y gestión de datos, también se beneficia. Estas startups innovan e invierten en áreas rentables, influyendo en las decisiones gubernamentales con contratos multimillonarios.
Palantir, por ejemplo, presentó el mes pasado resultados trimestrales con un aumento del 85% respecto al mismo periodo de 2025, y una previsión del 71% adicional para el año en curso.
Alex Karp, CEO de Palantir, teoriza sobre el deber moral de las empresas tecnológicas de colaborar con los gobiernos para la seguridad y defensa de Occidente. Sostiene que la tecnología es un poder geopolítico, no neutral, y debe aliarse con las democracias.
La socióloga Shoshana Zuboff en su obra de 2019 denominó a este fenómeno el "capitalismo de la vigilancia", donde algoritmos, datos y software ejercen un peso significativo, incluso más que los Estados y ejércitos.
Vatican News












