El uranio enriquecido de Irán se mantiene como un obstáculo clave para la paz con Estados Unidos, tras la calificación de "estúpida" que hizo Donald Trump a la última propuesta de Teherán. La controversia central gira en torno a la negativa iraní de comprometerse por escrito a no fabricar armas nucleares.
¿Qué es el uranio enriquecido?
El uranio natural carece de valor energético directo. Para convertirlo en fuente de energía o armamento, se debe aumentar la proporción de su isótopo más raro, el uranio-235, un proceso llamado enriquecimiento.
Este proceso incrementa la potencia y peligrosidad del material. No todo el uranio enriquecido es igual: el grado armamentístico se alcanza al 90%.
Nivel de enriquecimiento y control internacional
El acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA, limitaba a Irán a un enriquecimiento del 3,67%, apto solo para electricidad. Actualmente, Irán ha llegado al 60%, un nivel muy cercano al bélico y sin otro uso posible según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El salto del 60% al 90% es técnicamente mucho más sencillo que el camino ya recorrido. El OIEA reporta que Irán acumula más de 400 kilogramos de este uranio al 60%, almacenado principalmente en el complejo subterráneo de Isfahán.
Tras bombardeos de Israel y Estados Unidos, Irán no permite al OIEA verificar sus instalaciones. Esto impide conocer el paradero actual o la composición de las existencias, como reconoció el director del organismo, Rafael Grossi.
La "línea roja" y el "enriquecimiento cero"
El enriquecimiento, aunque no implica armamento inmediato, posiciona a un país a pocos pasos de desarrollarlo. Por ello, Washington exige el "enriquecimiento cero", que Irán renuncie a producir combustible nuclear propio.
Teherán, en cambio, defiende su uranio como un "derecho soberano e inalienable" y un activo estratégico. Esta postura se fundamenta en una historia de acuerdos rotos con Occidente, que antecede a la revolución islámica de 1979.
El País












