Uruguay alcanzó en marzo una inflación interanual del 2,94%, su nivel más bajo en 70 años, superando las expectativas y planteando nuevos desafíos económicos. Este hito histórico fue confirmado por datos oficiales y por el Banco Central del Uruguay (BCU).
Un Hito Histórico para Uruguay
La baja inflacionaria genera predictibilidad en el consumo, como señala Alicia Gereda, una docente de Montevideo. Este fenómeno marca un cambio significativo en la historia económica del país. Uruguay, con un promedio inflacionario del 29,4% desde 1938, ha experimentado episodios de alta inestabilidad. En 1990, el índice de precios al consumo llegó al 129%, y en 2022 superó el 8%, por encima del rango meta de las autoridades.
Claves de la Baja Inflacionaria
Guillermo Tolosa, presidente del BCU, tomó la conducción de la institución el año pasado. Su objetivo fue reducir la inflación y las expectativas de precios a la meta del 4,5%.
"Lo más importante de lo que se logró no es quizás la baja de inflación en sí misma, sino de las expectativas de inflación: eso es realmente gigante", afirmó Tolosa. La economista Tamara Schandy, de la consultora Exante, destacó la política monetaria restrictiva y el cambio de comunicación del BCU. Además, el debilitamiento del dólar frente al peso uruguayo fue un factor crucial. Uruguay también cuenta con un alto superávit comercial, reservas récord del BCU y la prima de riesgo soberana más baja de América Latina.
Los Retos de la Desinflación Récord
La inflación llegó a 3,65% en un momento dado, por debajo de la meta del BCU. Para corregir este desvío, el Banco Central recortó su tasa de política monetaria en enero y a comienzos de marzo. Sin embargo, en marzo la inflación perforó el piso de tolerancia del 3%, alcanzando su nivel más bajo desde agosto de 1956.
"Si la inflación sorprende por lo bajo, eso puede verse como una buena noticia para el poder adquisitivo de los hogares", explicó Schandy. La contracara de esta baja son los incrementos no previstos en los costos salariales de las empresas y un bajo crecimiento económico. La expansión de Uruguay fue de apenas 1,8% el año pasado, lo que conlleva riesgos para el empleo y posibles costos fiscales. Tolosa señaló que el desafío reside en la sorpresa de la baja, que desajusta las decisiones empresariales.
A pesar de las alarmas, el BCU mantiene su meta inflacionaria y su tasa, previendo posibles presiones al alza por el precio del petróleo. Analistas como Schandy estiman que la inflación podría subir casi dos puntos en los próximos meses. Las expectativas se mantienen ancladas en la meta del 4,5%, en sintonía con las proyecciones del FMI para este año y 2027.
Gerardo Lissardy - BBC News Mundo












