Los mercados agrícolas globales atraviesan un período de marcada volatilidad, impulsado por la incertidumbre geopolítica en el Mar Negro y las variaciones en las condiciones de los cultivos en Estados Unidos. La situación impacta directamente en los precios internacionales de cereales como el trigo, maíz y soja, así como en los flujos comerciales.
¿Qué sucede en el Mar Negro con los Cereales?
La incertidumbre geopolítica persiste como un factor clave, especialmente por la situación en el Mar Negro. A pesar de que Ucrania planteó la necesidad de acuerdos para preservar los envíos de cereales, los ataques continúan en ambos lados de la región. Esta persistencia provoca una desaceleración de los flujos comerciales y mantiene bajo presión los precios locales, afectando la rentabilidad de productores y exportadores.
Ante este escenario, los compradores internacionales diversifican sus orígenes. Crece el interés por el trigo rumano y báltico, con una demanda firme y una dinámica de embarques favorable. Francia también gana participación en el mercado internacional, una tendencia que podría profundizarse. La reapertura de las importaciones de trigo de Marruecos a partir de mediados de septiembre beneficiaría especialmente a la oferta francesa, fortaleciendo su posición.
Impacto de los cultivos en Estados Unidos
El mercado estadounidense se concentra en el estado de los cultivos y el potencial productivo. La proporción de maíz en condiciones buenas o excelentes cayó al 57%, tres puntos menos que la semana anterior, situándose por debajo de las expectativas. Este deterioro permitió que el contrato de diciembre de maíz regresara a la zona de US$ 5,20 por bushel. La menor condición del maíz se suma a las proyecciones de Pro Farmer Crop Tour, que estimó rindes inferiores a los calculados previamente, generando un argumento alcista para las cotizaciones.
En soja, las condiciones buenas o excelentes también retrocedieron, aunque en menor medida, hasta el 60%, un punto menos que la semana previa. Los operadores consideran este deterioro junto con la estimación de Pro Farmer, que proyectó un rinde superior al del USDA. Las inspecciones de exportación mostraron un desempeño dispar: el maíz alcanzó 1,3 millones de toneladas, por debajo de las expectativas, mientras que la soja (421.000 toneladas) y el trigo (426.000 toneladas) estuvieron en línea con lo esperado.
Mercados sudamericanos y Política comercial
En Sudamérica, las primas de exportación brasileñas para la soja se debilitaron, mientras que las primas del aceite sudamericano se mostraron más firmes. En Argentina, las primas de exportación de harina de soja registraron mejoras, evidenciando una mayor firmeza relativa del subproducto.
La política comercial de Estados Unidos agrega incertidumbre al mercado, especialmente ante las amenazas de nuevos aranceles sobre productos canadienses. Esta situación genera preocupación en el mercado de la canola, ya que una proporción muy elevada del aceite de Canadá tiene como destino a Estados Unidos.
Otros movimientos en el mercado global
El petróleo opera en baja, con el Brent retrocediendo 2,4% hasta US$ 88,36 por barril, en una toma de ganancias tras el reciente avance por nuevas sanciones estadounidenses contra Irán. El oro también pierde terreno, retrocediendo 0,33%, mientras que Bitcoin avanza 1,1%.
Perspectivas y factores determinantes
Chicago inicia la semana con fundamentos contrapuestos. El maíz encuentra respaldo en el deterioro de los cultivos y los menores rindes proyectados. El trigo recibe apoyo de la incertidumbre en el Mar Negro, la desaceleración de los embarques y la posibilidad de una mayor demanda sobre los orígenes europeos.
En soja, el panorama es más complejo: el fuerte posicionamiento comprador de los fondos, la demanda internacional y la firmeza de la harina ofrecen soporte. Sin embargo, los rindes más elevados proyectados por Pro Farmer y la fuerte caída del aceite de soja obligan al mercado a reconsiderar el equilibrio entre oferta y demanda. Después del importante rally de las últimas semanas, los mercados agrícolas ingresan en una etapa de mayor volatilidad. El clima, los rindes estadounidenses, la demanda internacional y la evolución de la situación geopolítica serán determinantes para definir el rumbo futuro.
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