Las altas temperaturas que se registran durante el verano favorecen una mayor actividad de arañas y otros animales ectotermos, una situación que suele generar inquietud en distintas zonas de la provincia de Buenos Aires. En diálogo con Claudio Quiñones en el programa “Pienso Positivo”, por Radio del Volga 99.5, la doctora en Biología e investigadora del CONICET, Leonela Schwerdt, explicó que “las arañas no regulan su temperatura internamente, sino que dependen del ambiente, por eso en primavera y verano es cuando más se las ve”.
Schwerdt, oriunda de Guaminí y con parte de su formación escolar en Coronel Suárez, se graduó como licenciada en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional del Sur y realizó su doctorado en Bahía Blanca. Desde 2019 se desempeña como investigadora del CONICET en el área de aracnología. “Trabajo particularmente con arañas del grupo de las tarántulas, que son las que generalmente más temor generan en la gente”, precisó durante la entrevista.
En relación con la situación sanitaria, la especialista remarcó que en la provincia de Buenos Aires solo dos especies requieren cuidados específicos. “Las únicas que revisten importancia sanitaria son la viuda negra, Latrodectus mirabilis, y Loxosceles, conocida como la araña de los cuadros”, afirmó. Según explicó, los encuentros con estas especies no son frecuentes, ya que “tienen hábitos de vida crípticos y mayormente nocturnos”.
La investigadora detalló que ambas especies presentan comportamientos distintos, lo que determina los riesgos. “La araña de los cuadros vive dentro de las casas, asociada a la urbanización, mientras que la viuda negra habita siempre en el exterior, en zonas rurales o terrenos baldíos”, indicó. Loxosceles es relativamente común en viviendas, mientras que la viuda negra se encuentra principalmente en áreas de campo.
Respecto a las mordeduras, Schwerdt aclaró que no se trata de ataques. “Las mordeduras se dan cuando la araña es aplastada contra el cuerpo, por ejemplo, al ponerse una prenda donde estaba refugiada”, explicó. En el caso de Loxosceles, su veneno es citotóxico y genera dolor localizado, enrojecimiento e inflamación. “La forma más común es el loxoscelismo cutáneo, que produce una lesión en la piel que luego cicatriza”, señaló, aclarando que los cuadros graves son poco frecuentes.
En cambio, la viuda negra posee un veneno neurotóxico. “Puede provocar calambres abdominales, sudoración, temblores y descenso de la presión”, detalló Schwerdt, y remarcó que niños y adultos mayores son los grupos más vulnerables. Ante cualquier síntoma, recomendó acudir de inmediato a un centro de salud, ya que “los antivenenos están disponibles en los hospitales municipales”.
La investigadora subrayó la importancia del diagnóstico. “Si se puede, es útil llevar la araña al hospital, incluso dañada, porque facilita la identificación y el tratamiento”, sostuvo. También aclaró que “no en todos los casos es necesario aplicar antiveneno, ya que muchas mordeduras se manejan con tratamientos sintomáticos”.
Más allá del aspecto sanitario, Schwerdt se refirió al trabajo científico y a las actividades de divulgación que realiza el CONICET. “Siempre hay momentos del año en los que abrimos los institutos y hacemos charlas y talleres, como en la Semana de la Ciencia”, explicó. En ese marco, contó que el grupo de Aracnología realiza visitas a localidades como Coronel Suárez, Tornquist y Sierra de la Ventana para acercar el conocimiento a la comunidad.
Consultada sobre la situación actual del sistema científico, fue contundente. “Hoy no hay financiamiento suficiente y muchos investigadores ponemos parte de nuestro sueldo para comprar insumos básicos o poder viajar a campañas”, afirmó. Según explicó, esta situación genera una contradicción, ya que “nos evalúan por resultados, pero sin recursos es muy difícil producir”.
A pesar de las dificultades, Schwerdt expresó su decisión de continuar en el país. “Yo no me iría del país por nada, creo que hay que seguir acá y sostener el sistema científico”, aseguró. Finalmente, brindó recomendaciones para quienes realizan actividades al aire libre: “Usar pantalón largo, calzado adecuado, guantes para manipular piedras o leña y mantenerse en senderos habilitados reduce riesgos no solo con arañas, sino también con otros animales”.













