La privación de contacto físico ganó relevancia como asunto de salud tras la pandemia, afectando la regulación emocional, activando respuestas de estrés y debilitando vínculos sociales. Investigaciones recientes ampliaron estos hallazgos a todos los grupos de edad, no solo a personas mayores aisladas.
Consecuencias de la falta de contacto físico
Antes de la pandemia de COVID-19, los estudios sobre la privación de contacto se centraban en personas mayores aisladas. Luego, la investigación se expandió a todos los grupos etarios, revelando efectos marcados en la capacidad de conexión.
Impacto duradero en adolescentes y jóvenes
La falta de contacto físico durante más de dos años afectó notablemente la capacidad de adolescentes y adultos jóvenes para conectar con sus pares. La doctora Katalin Gothard, profesora de fisiología y neurología de la Universidad de Arizona, explica que los vínculos sociales se forjan mediante la cercanía física en la infancia y adolescencia.
Katalin Gothard observó diferencias entre estudiantes universitarios que socializaron antes de la pandemia y quienes pasaron sus años formativos en confinamiento. Los estudiantes aislados muestran menos inclinación a trabajar colaborativamente y tienen menos probabilidades de entablar amistades o participar en gestos de contacto como una palmada de apoyo o un choque de manos.
¿Cómo interactúa el contacto físico con el cuerpo?
El cerebro y el cuerpo humano evolucionaron esperando la presencia de otras personas y el contacto físico. Cuando esta expectativa no se cumple, el organismo activa una respuesta de estrés. Julian Packheiser, investigador de la Universidad del Ruhr de Bochum, describe este vacío como un estado similar a la soledad, donde las necesidades de contacto social no se cubren.
Beneficios fisiológicos del tacto
La primera hora después del nacimiento es fundamental para el contacto piel con piel entre el recién nacido y su madre. En la infancia, este contacto es clave para el crecimiento, el desarrollo del sistema inmunitario y la supervivencia.
Cuando un bebé recibe un abrazo o una caricia suave, se activan las fibras C-táctiles de la piel. En adultos, el contacto consensuado desencadena la liberación de oxitocina, tanto en quien lo recibe como en quien lo da.
Patricia Thomas, profesora asociada de sociología de Purdue University, vincula el contacto afectuoso con la reducción del impacto del estrés sobre la salud. El tacto también mejora la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un biomarcador de la salud del sistema nervioso, debido a la estimulación del nervio vago.
El tacto interviene en la regulación de las emociones. Puede calmar al reducir la actividad de la amígdala, una región cerebral implicada en el procesamiento emocional. Katalin Gothard observó este efecto en monos, notando una profunda atenuación de la respuesta neuronal de la amígdala.
Usos terapéuticos del contacto
A partir de estos hallazgos, algunos científicos exploran el tacto como intervención para mejorar la salud y el bienestar. Incluso imaginar el abrazo de una pareja de apoyo puede generar efectos similares en la supresión del estrés y la actividad de la amígdala.
Se investigan recursos como la manta con peso o el contacto con mascotas, que pueden reproducir sensaciones calmantes del tacto consensuado. En hospitales y residencias, tomarle la mano a una persona puede calmarla y reducir la necesidad de sedantes o manejo del dolor.
Julian Packheiser sostiene que no siempre son necesarias intervenciones largas. Los abrazos breves pueden ser tan útiles como un masaje extenso.
Consideraciones y límites del contacto
El contacto físico no afecta de igual manera a todas las personas. Nunca debe invadir el espacio personal.
Infobae













