Los salarios docentes en Argentina sufrieron una pérdida real cercana al 30% desde septiembre de 2023, en un contexto de fuerte conflictividad educativa que se agudiza el 11 de septiembre de 2026, Día del Maestro. La situación se refleja en paros y medidas de fuerza a nivel nacional, con un ajuste significativo en el financiamiento educativo.
Deterioro Salarial Docente: Cifras Clave
Un informe elaborado por el gremio de trabajadores de la educación CTERA indica que el salario docente acumula una pérdida real cercana al 30% desde 2015. Para un maestro de grado con 10 años de antigüedad, el poder adquisitivo cayó cerca de un 30% desde septiembre de 2023.
En las universidades nacionales, la pérdida real desde noviembre de 2023 alcanza el 22,2%, incluso después de una recomposición parcial vinculada a la Ley de Financiamiento Universitario. La brecha salarial entre provincias supera los $1,5 millones mensuales para un mismo cargo, reflejando el peso de las cuentas fiscales jurisdiccionales.
¿Cuánto perdió un maestro de primaria?
El salario de bolsillo de un maestro de grado de primaria con jornada simple y 10 años de antigüedad pasó de representar $1.541.860 en septiembre de 2023 a $1.081.158 en junio de 2026, medidos a precios constantes de junio de 2026. Esto implica una caída de unos $460.700 mensuales de poder adquisitivo, una baja cercana al 30% en menos de tres años. Para recuperar el poder adquisitivo de junio de 2015, se necesitaría una recomposición del 42% en términos reales.
Impacto del Ajuste en el Presupuesto Educativo
El retroceso de los salarios se produce en paralelo con un fuerte ajuste sobre el presupuesto educativo nacional. Desde 2023, el Presupuesto de la Administración Pública Nacional cayó 34,4% en términos reales. La función Educación y Cultura sufrió un recorte mayor, del 45,9%.
Las partidas destinadas a Educación Obligatoria acumulan una caída real del 77%, mientras que la inversión en infraestructura educativa se desplomó un 95,8%. Durante 2026, Educación y Cultura recibieron un incremento nominal del 15,9% respecto del presupuesto inicial en los primeros siete meses de 2026, pero los recursos se concentraron principalmente en universidades. Educación Obligatoria registró un recorte adicional del 4,4% y la Infraestructura Educativa otro del 54%. Los programas de la Secretaría de Educación, excluyendo universidades, tienen asignaciones para 2026 un 79,2% inferiores en términos reales a las de 2023.
Ejecución y Gasto Educativo Consolidado
La ejecución presupuestaria a julio de 2026 alcanzó solo el 43,8% del presupuesto anual de los programas de la Secretaría de Educación, por debajo del 58% esperado. El gasto educativo consolidado representará alrededor del 4,1% del PBI en 2026, frente al 5,2% de 2023. La inversión nacional en Educación y Cultura pasó del 1,42% del PBI en 2023 al 0,79% en 2026.
Financiamiento Educativo: Caída nacional y Mayor Rol provincial
El financiamiento educativo nacional experimenta una fuerte retracción. Un informe de investigadores de IIEP UBA-CONICET y OGECyT-IGEDECO revela que la función Educación y Cultura registró una caída real del 43,2% en 2024 y del 7,9% en 2025, sumando una contracción acumulada del 47,7% en el bienio. Para 2026, el crédito vigente al 30 de mayo de 2026 proyecta una nueva disminución real del 12,7%.
El gasto nacional destinado a Educación y Cultura pasó del 1,41% del PBI en 2023 al 0,86% en 2024. Las provincias asumieron una participación creciente en el sostenimiento del sistema. En 2024, la Nación financió el 20,1% del gasto educativo consolidado, contra el 26,8% de 2023, mientras que las jurisdicciones provinciales explicaron el 79,9%.
Javier Curcio, economista y director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), señaló que el salario representa más del 80% de la función educativa. Destacó que, sin resolver la cuestión salarial, resulta difícil abordar la calidad educativa. Advirtió que la situación fiscal de las provincias puede volverse crítica para todos los niveles de gobierno ante la caída de transferencias nacionales y la actividad económica, ingresando en una fase recesiva de ingresos que lleva a mayores ajustes.
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