Una innovadora receta de canelones rellenos de espinaca y ricota, que omite el pre-hervido de la pasta, se posiciona entre las preparaciones caseras sin carne más buscadas. Esta técnica permite cocinar los canelones directamente con los líquidos del relleno y la salsa, intensificando el sabor y reduciendo el tiempo de preparación.
¿Cuál es el secreto de los canelones sin precocción?
La clave de esta receta reside en utilizar los canelones crudos, marcados como "sin precocción". La pasta se cocina por completo en el horno, gracias al vapor generado por los líquidos del relleno de ricota y espinaca, y la salsa de tomate. Para asegurar una cocción pareja, es fundamental cubrir bien el molde con papel de aluminio. La preparación rinde 6 porciones y requiere 18 canelones.
Preparación del relleno y la salsa
Salsa de tomate casera
La receta sugiere una salsa de tomate completamente casera. Se elabora con 5 libras de tomates maduros pelados y picados, cebolla roja, ajo, albahaca fresca y orégano seco. Estos ingredientes se cocinan a fuego lento durante aproximadamente media hora. Si se busca agilizar el proceso, se puede optar por una salsa de supermercado.
Relleno de espinaca y ricota
El relleno combina ricota baja en grasa, espinaca picada, albahaca, aceite de oliva, sal y pimienta. Un consejo práctico para rellenar los canelones de forma uniforme es colocar la mezcla en una bolsa de plástico y cortar una punta para usarla como manga pastelera. Previamente, se recomienda escurrir la ricota con un repasador limpio hasta que quede bien seca. La nuez moscada es el condimento estrella, que se suma con sal y pimienta para realzar el sabor de la espinaca.
Horneado y presentación final
El montaje del plato consiste en distribuir la mitad de la salsa en el fondo de una fuente, colocar los canelones rellenos en fila y cubrir con el resto de la salsa. El horneado se realiza durante 30 minutos a 175 ºC. Si al pinchar la pasta no se desenvuelve con facilidad, se dejan 7 minutos más tapados. Una vez fuera del horno, se espolvorean con queso pecorino o parmesano en láminas finas y se sirven acompañados de una ensalada verde de rúcula, tomate y aceitunas.
El Intransigente













