Determinar cuándo y dónde comenzó la domesticación de los gatos ha sido un desafío científico. Durante años, la hipótesis dominante ubicó ese proceso en Oriente Medio, hace unos 10.000 años, ligado a las primeras comunidades agrícolas. Se creía que los felinos acompañaron a los agricultores en su expansión hacia Europa.
Un estudio reciente basado en análisis de ADN antiguo propone un origen distinto. Según la investigación, publicada en la revista Science, los ancestros de los gatos domésticos actuales provienen del norte de África y recién llegaron a Europa hace unos 2000 años, descartando que los felinos europeos más antiguos sean antecesores directos de las mascotas modernas.
La clave del trabajo fue el uso de genomas completos, a partir de restos de 225 felinos antiguos y modernos. Este enfoque permitió superar las limitaciones de estudios previos basados solo en ADN mitocondrial y reconstruir con mayor precisión la historia evolutiva de los gatos asociados a los humanos.
Los resultados indican que los gatos presentes en Europa antes del 200 a. C. eran similares a los gatos monteses y no domésticos. La evidencia más antigua de gatos con vínculo directo a las poblaciones actuales aparece en Europa continental recién en el siglo I d. C., en coincidencia con la expansión del Imperio Romano.
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