La industria metalmecánica de Córdoba atraviesa una de sus etapas más complicadas de los últimos años. En apenas unos días, dos fabricantes vinculados a la maquinaria agrícola quedaron en el centro de una crisis que amenaza puestos de trabajo, compromete la continuidad de empresas históricas y expone las dificultades del sector frente al actual escenario económico nacional.
Por un lado, Pauny, la fábrica de tractores radicada en Las Varillas, enfrenta una situación financiera crítica, con deudas salariales, cheques rechazados y una fuerte reducción de su actividad. Por otro, Metalfor, fabricante de maquinaria agrícola con presencia en el sudeste provincial, se presentó a concurso de acreedores, en una decisión que afecta a más de 200 familias.
Como marcó La Política Online, el caso de Pauny tiene una particularidad histórica. La empresa nació en 2002, luego de la quiebra de Zanello, y se convirtió en un símbolo de recuperación industrial. Ahora, 24 años después de su creación, vuelve a estar al borde de una crisis que pone en riesgo la continuidad de sus 450 puestos de trabajo.
La compañía acumula deudas salariales desde la segunda quincena de septiembre, registra cheques rechazados por más de $1.000 millones y redujo su actividad a tres días semanales. La situación derivó en movilizaciones de trabajadores hasta la Municipalidad de Las Varillas, reclamos ante el Ministerio de Trabajo y protestas frente al domicilio de uno de los titulares de la firma.
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) denunció incumplimientos en el pago de salarios y retención de aportes que no habrían sido depositados. Mientras tanto, la empresa busca un inversor que permita sostener las operaciones. Entre las alternativas aparecen una inyección de capital externo y una eventual venta total o parcial.
La situación de Metalfor suma otro capítulo a este panorama. La firma presentó un concurso de acreedores después de atravesar meses de dificultades financieras. Según la información publicada por La Política Online, el escenario involucra a más de 200 familias y está vinculado, entre otros factores, a los compromisos financieros que la compañía asumió tras acceder a un crédito de 50 millones de dólares del Banco de Desarrollo de Estados Unidos.
La crisis de ambas empresas se inscribe en un contexto de deterioro de la actividad metalmecánica provincial. De acuerdo con un informe de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba, entre enero y agosto de 2026 la actividad del sector cayó un 9,5% respecto del mismo período del año anterior, mientras que se perdieron 2.121 empleos formales.
Uno de los rubros más afectados es precisamente el de la maquinaria agropecuaria, que registró una caída de actividad del 29,1% en los primeros ocho meses del año y perdió 245 puestos de trabajo.
Entre los factores que explican el deterioro aparecen la apertura de las importaciones, la retracción de la demanda interna y las dificultades de financiamiento. El ingreso de tractores y maquinaria agrícola, especialmente de origen chino, incrementó la competencia para los fabricantes nacionales, que enfrentan mayores dificultades para sostener sus costos de producción.
En el caso de Metalfor, la situación también estuvo atravesada por decisiones financieras de su conducción, según el análisis publicado por el medio cordobés. La combinación de compromisos crediticios y dificultades para sostener las operaciones terminó profundizando los problemas de la compañía.
Un impacto que excede a las fábricas
Las consecuencias de esta crisis no se limitan a los trabajadores de las dos empresas. Pauny y Metalfor forman parte de una estructura productiva que involucra proveedores, concesionarios, transportistas y comercios de distintas localidades cordobesas.
La preocupación también alcanza a los gobiernos locales y provinciales. El gobernador Martín Llaryora cuestionó el rumbo económico nacional durante un encuentro de la Unión Industrial Argentina (UIA) y volvió a plantear diferencias con el ministro de Economía, Luis Caputo, en medio de los reclamos por cuestiones impositivas y las dificultades que atraviesa el entramado productivo.
El escenario adquiere, además, una dimensión política. Las Varillas fue una de las localidades donde Javier Milei obtuvo un respaldo electoral contundente: en el balotaje de 2023 consiguió el 74,3% de los votos. En las legislativas nacionales de octubre de 2025, La Libertad Avanza volvió a imponerse con el 43,7%.
La crisis de Pauny pone bajo presión ese respaldo en una ciudad cuya actividad económica está estrechamente vinculada a la industria metalmecánica. En el caso de Metalfor, las dificultades también repercuten en el sudeste cordobés, una región donde la producción agropecuaria y las empresas que abastecen al sector tienen un peso central.
La incertidumbre sobre el futuro de ambas compañías vuelve a instalar una preocupación que Córdoba conoce desde hace décadas: la pérdida de capacidad industrial y de puestos de trabajo en localidades donde las fábricas representan una parte fundamental de la economía.
La historia de Pauny comenzó como una respuesta colectiva a la quiebra de Zanello en 2001, cuando trabajadores, exdirectivos, concesionarios y el municipio impulsaron la recuperación de la planta. La empresa llegó a producir alrededor de 2.000 tractores anuales y a ocupar un lugar destacado en el mercado argentino.
Hoy, aquella experiencia de recuperación enfrenta una nueva amenaza. Con cientos de empleos comprometidos entre las dos compañías, la crisis de Pauny y Metalfor expone las dificultades que atraviesa uno de los sectores industriales más vinculados a la producción agropecuaria argentina.
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