Investigadores del Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica (NRIAG) revelaron el secreto de la sorprendente resistencia de las Pirámides de Egipto ante terremotos. Un estudio reciente, publicado en Scientific Reports, explica cómo su diseño milenario amortigua las vibraciones sísmicas.
El 7 de agosto de 1847, un gran terremoto sacudió Egipto, con epicentro en la región de Fayún, 100 kilómetros al sur de El Cairo. Documentos históricos registraron decenas de muertos y centenares de edificios derruidos. Sin embargo, las pirámides, incluida la Gran Pirámide de Keops en Guiza, permanecieron en pie, tal como lo hicieron durante 4.600 años.
Un diseño milenario a prueba de sismos
El investigador Mohamed ElGabry, del NRIAG y primer autor del estudio, afirmó que, aunque el sismo de 1847 "aflojó muchas de las piedras de revestimiento exterior", el cuerpo principal de la Gran Pirámide "permaneció en gran parte intacto y estructuralmente sólido". La estabilidad de las pirámides, las estructuras más altas por miles de años, se atribuye a varias razones. Su forma, con una base de 230,33 metros por lado que se eleva hasta 146,59 metros originales, concentra la mayor parte de la masa en la parte inferior, reduciendo el centro de gravedad.
La pirámide como una unidad sólida
La pirámide de Keops, construida con 2,3 millones de bloques, se comporta como una unidad. Mediante el método sísmico HVSR (Ratio Espectral Horizontal a Vertical), también conocido como método Nakamura, los investigadores midieron vibraciones en una treintena de puntos.
- La Gran Pirámide vibra naturalmente a unas 2,3 vibraciones por segundo (2,3 hercios, Hz).
- Esta uniformidad indica una construcción sólida y homogénea, sin zonas débiles significativas.
- La homogeneidad es clave para la estabilidad, reduciendo tensiones internas y grietas durante un terremoto.
La clave: evitar la resonancia
Un hallazgo crucial es la diferencia entre las vibraciones del entorno y las del interior de la pirámide. El suelo circundante vibra a una frecuencia mucho menor, unos 0,6 Hz, mientras que la pirámide lo hace a 2,3 Hz. Esta disparidad es fundamental.
"La gran diferencia de frecuencias entre la pirámide y el suelo evita esta peligrosa amplificación, lo que ayuda a que el monumento se mantenga estable", explica ElGabry.
Amadeo Benavent, investigador de ingeniería sísmica de la Universidad Politécnica de Madrid, coincide: "El período natural fundamental de vibración de la pirámide está alejado del período de vibración característico del suelo". Esto previene el fenómeno de la resonancia, que amplificaría los movimientos horizontales y sería muy destructivo.
Otros factores de resistencia
Además de la distribución de masa y la evitación de la resonancia, otros elementos contribuyen a la sismorresistencia:
- Millones de juntas: Entre los bloques, ayudan a disipar la energía sísmica.
- Base rocosa: La plataforma donde se asientan las pirámides está formada por un "potente estrato de calizas bien cementadas", según Juan Ignacio Soto, geólogo de la Universidad de Granada. Este sustrato confiere una base estable y rígida.
Mohamed ElGabry concluye que la pirámide es "extremadamente rígida en comparación con muchos edificios altos modernos". Su estrategia antisísmica es opuesta a la de los rascacielos actuales, que buscan flexibilidad.
El País












