Un descanso adecuado durante la infancia es fundamental para el crecimiento, el aprendizaje y el bienestar emocional de los niños. Establecer horarios regulares de sueño puede ser un desafío, pero una rutina constante antes de acostarse ayuda al organismo a reconocer el momento de relajarse y prepararse para dormir.
¿Por qué es importante el sueño en la infancia?
El sueño insuficiente afecta diversas áreas del desarrollo infantil. Los niños necesitan un descanso adecuado para su crecimiento físico, el fortalecimiento de su bienestar emocional y el mantenimiento de la capacidad de concentración diaria. Un sueño de calidad asegura la salud física, el bienestar emocional y la capacidad de aprendizaje de los menores.
¿Cuántas horas de sueño necesitan los niños?
Las necesidades de sueño varían según la edad.
- Los niños de entre 5 y 12 años suelen requerir entre 9 y 12 horas de sueño cada noche.
- Los adolescentes necesitan aproximadamente entre 8 y 10 horas. Cuando estas horas no se alcanzan, pueden aparecer dificultades para prestar atención en clase, problemas de aprendizaje, menor energía durante la jornada y cambios en el estado de ánimo.
¿Cómo establecer rutinas nocturnas efectivas?
Las rutinas nocturnas más efectivas no requieren actividades complejas. Se recomienda establecer una secuencia de acciones tranquilas y previsibles que ayuden al cerebro infantil a asociar esos momentos con la preparación para dormir.
Ajuste gradual de horarios
Uno de los primeros pasos consiste en ajustar los horarios de manera progresiva. Para determinar la hora adecuada de acostarse, se sugiere calcular el momento en que el niño debe despertarse y establecer un período de descanso acorde con sus necesidades. Si el horario habitual está alejado del objetivo, no se aconseja realizar cambios bruscos. La modificación de horarios de sueño debe realizarse de forma progresiva. Una modificación repentina puede provocar falta de sueño y somnolencia. El ajuste recomendado es adelantar la hora de acostarse unos 15 minutos cada dos o tres días hasta alcanzar el horario deseado. Este método permite que el reloj biológico del niño se adapte con mayor facilidad.
Actividades recomendadas antes de dormir
El período previo al descanso debe funcionar como una señal para que el organismo comience a reducir su nivel de actividad. Por este motivo, se recomienda evitar juegos intensos y limitar el uso de dispositivos electrónicos durante ese momento.
El impacto de las pantallas
La exposición a pantallas puede estimular el cerebro y afectar la producción natural de melatonina, una hormona relacionada con la regulación del sueño. El tiempo frente a pantallas estimula el cerebro y la luz azul que emiten suprime la melatonina natural. En lugar de televisión, videojuegos u otros dispositivos, algunas opciones recomendadas para acompañar la transición hacia el sueño son leer un libro, tomar un baño, escuchar música relajante, dibujar o conversar sobre las actividades del día.
¿Cómo preparar el ambiente para dormir?
El espacio donde los niños duermen también influye en la calidad del descanso. Una habitación oscura ayuda al cuerpo a interpretar que llegó el momento de dormir y favorece los niveles naturales de melatonina. Para mejorar las condiciones del dormitorio, se aconseja reducir la luz exterior mediante cortinas opacas y mantener el ambiente lo más silencioso posible. La temperatura también puede influir: el rango recomendado para dormir se encuentra entre 18 y 21 grados Celsius. Durante las noches más cálidas, se sugiere utilizar ropa de dormir liviana y recurrir a elementos como ventiladores para mantener una sensación térmica confortable.
Suplementos para dormir en niños: ¿son seguros?
Aunque productos como la melatonina comenzaron a utilizarse con mayor frecuencia como ayuda para conciliar el sueño, se advierte que no deberían administrarse a niños sin la supervisión de un profesional de la salud. Estos suplementos no solucionan las conductas o hábitos que pueden estar detrás de las dificultades para dormir. Son herramientas potentes que requieren supervisión profesional.
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