La inactividad prolongada frente a pantallas, común en la rutina diaria, incrementa el sedentarismo y eleva riesgos para la salud, según advierten pruebas científicas. Permanecer sentado por extensos períodos puede afectar múltiples funciones del organismo.
Los riesgos del sedentarismo prolongado
Distintas investigaciones asociaron el sedentarismo con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, deterioro cognitivo y una menor expectativa de vida. El problema no reside en sentarse ocasionalmente, sino en un hábito sostenido durante años, fijándose el umbral de riesgo entre ocho y diez horas diarias de inactividad. El investigador Keith Diaz, quien estudia el impacto del sedentarismo, afirmó a The Washington Post: "Empecé a hablar de esto hace 10 años, y la situación no ha hecho más que empeorar".
Un estudio publicado en 2024 en la revista Journal of the American Heart Association analizó a casi 6.000 mujeres mayores durante diez años. Las participantes que permanecían sentadas más de 11 horas por día registraron un 57% más de riesgo de morir por cualquier causa y un 78% más de probabilidades de fallecer por enfermedades cardiovasculares.
¿Qué ocurre en el cuerpo?
Los especialistas identificaron varios mecanismos fisiológicos. El profesor asistente Steve Nguyen, de la Universidad de California, explicó que los músculos no trabajan ni absorben glucosa al sentarse, afectando negativamente el metabolismo. Los músculos requieren contraerse frecuentemente para regular el azúcar y las grasas en la sangre.
Otro efecto se relaciona con la circulación sanguínea. Permanecer sentado con las piernas flexionadas dificulta el flujo, contribuyendo al endurecimiento de los vasos sanguíneos. Además, la inactividad muscular disminuye la fuerza corporal y favorece malas posturas, vinculadas a dolor de espalda y molestias cervicales.
¿Es el nuevo fumar?
Aunque la frase "estar sentado es el nuevo fumar" se popularizó, los investigadores remarcan que la comparación es inexacta. Un metaanálisis comparó los efectos del sedentarismo y el tabaquismo, mostrando diferencias significativas. Los datos indicaron que por cada 100.000 personas podrían producirse unas 190 muertes anuales asociadas al sedentarismo, mientras que el tabaquismo intenso se relacionaba con aproximadamente 2.000 muertes. El sedentarismo es un problema relevante, pero su impacto no alcanza la magnitud del consumo de cigarrillos.
Estrategias para reducir el tiempo sentado
La clave es incorporar movimiento frecuente y evitar una misma postura por períodos extensos.
- Ejercicio físico regular: Un estudio en adultos mayores de 45 años mostró que reemplazar 30 minutos diarios de sedentarismo por actividad ligera se asociaba con un riesgo de muerte un 17% menor. Con actividad moderada o intensa, la reducción alcanzó el 35%.
- Pausas activas: Levantarse y moverse durante cinco minutos cada media hora mejora la presión arterial y el control del azúcar en sangre.
- Cambios en la rutina: Caminar durante llamadas, subir escaleras, realizar reuniones caminando o alternar entre trabajar sentado y de pie con escritorios ajustables.
Dante Martignoni / Infobae













