La medicina de estilo de vida se presenta como una estrategia fundamental para combatir el creciente impacto de las enfermedades crónicas prevenibles en Argentina y el mundo, según especialistas. Este enfoque busca cambiar la estrategia sanitaria desde el tratamiento de patologías agudas hacia la prevención y el abordaje de sus causas de fondo.
¿Por qué las enfermedades crónicas son un desafío actual?
Las enfermedades crónicas prevenibles ocupan el centro de la escena sanitaria global, a pesar de los avances tecnológicos. El Dr. Gabriel Lapman, presidente de la Sociedad Argentina de las Ciencias de la Longevidad y Epigenética (SACLE), explica que la biología humana mantiene los mismos requerimientos que en la época del Homo sapiens cazador-recolector. Sin embargo, el entorno moderno promueve el sedentarismo, el consumo de ultraprocesados, el estrés crónico y la falta de descanso.
Esta desadaptación derivó en un aumento sostenido de patologías como diabetes, hipertensión, obesidad y enfermedades cardiovasculares. El Dr. Lapman subraya que más del 90% del riesgo de infarto de miocardio se explica por factores modificables con el estilo de vida, y el 80% de las consultas médicas se asocian a enfermedades ligadas a los hábitos.
El Dr. Esteban Chilelli, médico clínico del Sanatorio Modelo de Caseros, remarca que las enfermedades crónicas no transmisibles son responsables de más del 70% de las muertes globales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Atribuye esta persistencia a fallos del sistema y del entorno, que priorizan la atención de patologías agudas y favorecen el tratamiento sintomático. Además, señala el rol de la industria alimentaria y el diseño urbano en la promoción de entornos obesogénicos.
¿Qué propone la Medicina de Estilo de Vida?
Esta disciplina interviene en las causas profundas de las enfermedades crónicas, actuando sobre mecanismos como la inflamación crónica de bajo grado, la insulinoresistencia y el estrés oxidativo. Parte de la idea de que los hábitos cotidianos pueden modular la expresión genética, un concepto que el Dr. Lapman define como epigenética.
Las intervenciones intensivas basadas en evidencia incluyen:
- Alimentación saludable
- Ejercicio físico
- Reducción del estrés
- Descanso reparador
- Eliminación de hábitos tóxicos
- Conectividad social
- Sentido de vida
La evidencia demuestra que patologías como la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular responden favorablemente a cambios sostenidos. El Dr. Lapman asegura que estas intervenciones pueden revertir o reducir la progresión de la diabetes tipo 2 e incluso las placas ateroscleróticas.
Los desafíos para implementar este nuevo enfoque
Los especialistas advierten que el principal desafío reside en la formación de los profesionales y la adherencia del paciente. El Dr. Chilelli destaca que cambiar la conducta humana requiere herramientas de psicología del comportamiento, área donde el médico clínico tradicional suele carecer de entrenamiento específico. También subraya la necesidad de ampliar la formación universitaria en nutrición y ejercicio.
¿Cómo se integra en la práctica médica diaria?
La integración de los pilares de la medicina de estilo de vida en la consulta diaria requiere un enfoque sistémico y personalizado. Implica conversar con el paciente, identificar hábitos y diseñar intervenciones ajustadas a cada caso. El Dr. Lapman destaca el trabajo en equipo con nutricionistas y el uso de herramientas como la terapia cognitivo-conductual. Enfatiza que el acompañamiento sostenido y la educación del paciente son claves para lograr un impacto significativo en la salud.
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