La permeabilidad intestinal, una condición donde el intestino presenta "agujeros" microscópicos, permite el paso de sustancias dañinas a la sangre, desencadenando diversas afecciones. Así lo explicó la Dietista-Nutricionista María Merino, directora de Comiendo con María.
En un estado de salud, las células que forman el intestino están unidas firmemente por estructuras llamadas uniones estrechas. Estas permiten el paso de nutrientes digeridos y agua al torrente sanguíneo. Al mismo tiempo, bloquean toxinas, bacterias dañinas y partículas de alimentos sin digerir.
Cuando se produce la permeabilidad intestinal, estas uniones se aflojan o dañan. Esto facilita que toxinas, bacterias y partículas sin digerir se filtren a la sangre. El sistema inmune las identifica como agentes extraños. Luego reacciona, atacándolos.
Esta respuesta inmune provoca inflamación en el organismo, junto con problemas digestivos como gases e hinchazón. Además, puede causar fatiga y generar alergias e intolerancias alimentarias.
Investigaciones actuales sugieren una posible relación entre esta condición y el desarrollo de enfermedades autoinmunes. Este aspecto continúa siendo objeto de estudio.
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