El fenómeno climático El Niño persistirá en Argentina hasta el próximo otoño, con pronósticos de abundantes precipitaciones y temperaturas elevadas. Esta situación eleva el riesgo de anegamientos y crecidas, por lo que especialistas del INTA emitieron recomendaciones para reducir riesgos productivos y sanitarios en la ganadería.
¿Cómo adaptar la infraestructura ganadera?
Para mitigar los efectos de El Niño, es fundamental anticipar y adaptar la infraestructura. Lucas Vagnoni, veterinario y técnico del INTA Cuenca del Salado, Buenos Aires, destacó la importancia de mejorar callejones y accesos a potreros. Esto facilita la circulación del ganado y garantiza su bienestar.
También se aconseja disponer de sectores altos donde los animales puedan concentrarse durante una emergencia o almacenar reservas de alimentos. En la temporada de parición, es clave generar ambientes secos, altos, bien empastados y con buen drenaje, libres de barro. Para lugares de descanso transitorios, se recomienda un espacio de entre 10 y 15 metros cuadrados por cada binomio vaca-ternero, lo que reduce problemas por exceso de humedad.
Manejo estratégico de la alimentación
La gestión de los recursos forrajeros requiere una planificación cuidadosa. Se sugiere aprovechar primero aquellos lotes con riesgo de quedar inutilizados por anegamientos. Las medias lomas y lomas con praderas pueden reservarse para un consumo diferido, preservando así recursos de mayor valor y asegurando la disponibilidad de forraje ante posibles dificultades de acceso.
Refuerzo de la sanidad animal
El exceso de humedad obliga a intensificar la vigilancia sanitaria, especialmente en la segunda mitad de la época de partos. Es crucial realizar recorridas frecuentes para detectar infecciones umbilicales asociadas al barro y la humedad, además de posibles cuadros de diarrea neonatal.
Asimismo, es fundamental cumplir con la vacunación obligatoria contra el carbuncro en tiempo y forma. Dentro del plan sanitario previo al servicio, se debe incorporar la vacuna contra leptospira, con su correspondiente refuerzo al tacto en vacas preñadas. En las recrías, se recomienda monitorear la presencia de parásitos gastrointestinales y definir tratamientos según los valores de HPG (huevos por gramo de materia fecal).
La estrategia central de lluvias persistentes es la anticipación: adecuar los establecimientos, ordenar los recursos forrajeros y reforzar los controles sanitarios antes de que el agua y el barro se conviertan en un problema productivo.
Infobae













