Las intensas lluvias, los días nublados y las bajas temperaturas generan significativas demoras en la siembra de maíz y girasol en gran parte del sur y oeste de la provincia de Buenos Aires. Esta situación afecta el avance de las labores agrícolas y el desarrollo inicial de los cultivos.
¿Qué zonas son las más afectadas por el atraso en la siembra?
En el sudeste bonaerense, las sembradoras necesitaron hasta 20 días para completar trabajos que habitualmente demandan solo cuatro. Esta demora podría llevar a que algunos productores dejen lotes de girasol sin sembrar debido al exceso de humedad. Las dificultades se extienden al nacimiento de los cultivos y a la proliferación de plagas favorecidas por el clima húmedo.
En la región entre Madariaga, Miramar y Balcarce, la siembra de girasol presenta un atraso de aproximadamente 20 días. Un caso ilustrativo es el de campos donde la siembra de 200 hectáreas demandó 20 días, cuando en condiciones normales se completa en cuatro. Las precipitaciones intermitentes, los caminos rurales deteriorados y la escasez de sembradoras disponibles cuando el suelo lo permite, agravaron la acumulación de tareas.
¿Cuál es el avance actual de la siembra de girasol y maíz?
En la zona mencionada, se sembró alrededor del 60% del girasol planificado, aunque el avance varía entre localidades. La intención original era iniciar a principios de octubre, pero las labores podrían extenderse hasta el 25 de noviembre.
Respecto al maíz, la situación es menos crítica, con un avance estimado de entre el 30% y el 40%. Los planteos tardíos permiten sembrar entre el 10 de noviembre y el 10 de diciembre. No obstante, algunos lotes de alto potencial previstos para principios de octubre recién pudieron sembrarse ahora.
Efectos en el desarrollo de los cultivos y plagas
En el sudoeste bonaerense, las bajas temperaturas y la falta de sol también retrasan el nacimiento y desarrollo de los cultivos. En Salliqueló y Tres Lomas, se observan maíces más bajos de lo habitual y con hojas amarillentas. La baja temperatura del suelo y la escasa radiación solar condicionan la siembra y la emergencia. Los girasoles, , tardan entre 10 y 14 días en emerger. En esta región, cerca del 90% del maíz se siembra de manera tardía, por lo que la mayor parte de las tareas aún están por comenzar.
Se esperan temperaturas cercanas a los 30 grados la próxima semana, después de un octubre con una media inferior a los 20 grados. Este cambio climático podría ayudar a secar los suelos y mejorar las condiciones para la siembra.
¿Cómo impactan las lluvias en los cultivos de invierno y qué plagas preocupan?
Las lluvias también afectaron la campaña de trigo y cebada en partidos como Balcarce, Lobería, Tandil y Mar Chiquita. Las dificultades comenzaron durante la cosecha de los cultivos de verano y continuaron con la siembra de invierno. Algunos productores no pudieron completar la superficie prevista de trigo y cebada, y destinarán esos lotes a la campaña de gruesa. La falta de sol y las precipitaciones interrumpen permanentemente los laboreos.
Si bien no hay anegamientos importantes ni problemas generalizados de campos inundados, los caminos rurales están deteriorados por la humedad. Aún así, se considera que hay margen para recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, en Balcarce, se advierte que el girasol podría perder superficie en algunos establecimientos. Los lotes con alta humedad podrían destinarse a otros cultivos, aunque la siembra de girasol continuará durante noviembre.
Las babosas y los bichos bolita representan una alerta, ya que encuentran condiciones favorables con la humedad y los días nublados. Estos insectos continúan afectando lotes a pesar de los monitoreos y controles con cebos. En los cultivos de invierno, el panorama es mejor en general, pero la ramularia, una enfermedad que afecta a la cebada, avanzó en los últimos 10 a 12 días, incluso en lotes tratados con fungicidas.
Situación particular en Azul
En Azul, las lluvias fueron muy desparejas y las tareas también registran atrasos. La siembra viene demorada, los barbechos no se realizan en tiempo y forma, y las máquinas siembran inmediatamente después de preparar la tierra. Un ejemplo de la complejidad es el de un aplicador que recibió 40 milímetros de lluvia sobre un lote recién fumigado, requiriendo una nueva aplicación.
En Azul, ya hay lotes de maíz y girasol nacidos, y comenzó la siembra de soja, aunque la superficie trabajada es menor que en años anteriores. El trigo y la cebada se encuentran en buen estado, pero una helada tardía podría haber afectado algunos lotes, cuyos posibles daños se conocerán más cerca de la cosecha.
La Nación













