La venta de frutas y verduras experimenta una fuerte caída en todo el país, con mermas de hasta el 50% en Salta y Rosario. Esta situación afecta la viabilidad de cooperativas y comerciantes, mientras los bienes esenciales desaparecen de la mesa de los argentinos. La principal causa es la pérdida del poder adquisitivo de las familias.
Caída de ventas en Salta y Rosario
En Salta, la Cooperativa Cofruthos registra una caída del 50% en las ventas. Esto lleva a comerciantes a desprenderse de mercadería por debajo del costo para evitar pérdidas. Juan Russo, presidente de la Cooperativa COFRUTHOS, indicó que el consumo bajó un 50% en el último año. La situación es crítica, incluso con ofertas, los precios finales son elevados.
El caso de la papa es emblemático. El kilo alcanzó los $2.500 en verdulerías, impulsado por condiciones climáticas en zonas productoras como Balcarce, Mar del Plata y el sur de Córdoba. Russo estima que el precio de la bolsa podría bajar a entre $20.000 y $25.000 recién a finales de agosto o principios de septiembre de 2026, con la entrada de producción de Jujuy. La retracción de la actividad ya impacta en el empleo, con personas buscando changas diarias. Algunos propietarios de verdulerías barriales cerraron sus comercios.
En Rosario, el principal mercado de productores de la ciudad mide una merma similar, alcanzando el 50%. Los puestos lucen casi vacíos. Héctor Mariani, referente del espacio comercial, aseguró que la gente no compra, lo que genera un estado preocupante. Si bien la estacionalidad influye, la tendencia a la baja se profundizó este año, sin importar las ofertas. La perspectiva para el segundo semestre no es alentadora.
Retracción en Chaco y Mendoza
En Chaco, la Cooperativa Frutihortícola registró una caída del 40% en las ventas. Américo Barúa, presidente de la cooperativa "El Piso", advirtió sobre la crítica situación del sector el martes 10 de agosto de 2026. La retracción en las ventas se ubica entre el 30% y 40% en el último año, calificándola como una caída enorme.
En Mendoza, el consumo de frutas y verduras atraviesa uno de sus momentos más complejos. Aunque varios productos redujeron sus precios en las últimas semanas (tomate, zapallito italiano, zapallo redondo, pimiento, berenjena, choclo, chaucha, lechuga, papa y cebolla), las ventas continúan disminuyendo. La Unión Frutihortícola Argentina y mercados mendocinos señalan que la demanda está por debajo de los niveles habituales. Esta caída de ventas provocó una baja en los precios mayoristas, pero no es suficiente para recuperar el consumo. Muchas familias compran en cantidades mucho menores que años atrás, y los precios de venta apenas cubren los costos de producción, transporte y comercialización.
¿Qué datos nacionales respaldan esta tendencia?
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en enero de 2026 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó un 2,9% mensual, con una variación interanual del 32,4%. La división de Alimentos y bebidas no alcohólicas escaló un 4,7%, superando el promedio general. Las frutas subieron un 6,3%, y las verduras, tubérculos y legumbres un 5,4%. El tomate prácticamente se duplicó en treinta días, y la lechuga aumentó un 21,1%.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que monitorea precios en el Mercado Central de Buenos Aires, puntualizó que el segmento de frutas más comercializadas presentó un incremento interanual del 65,4% en 2025, el doble de la inflación general. Juan Pablo della Villa, de la Empresa Cooperativa de Alimento Soberano (ECAS), indicó que la caída abrupta del consumo daña fuertemente el precio de los alimentos. La Mesa Agroalimentaria Argentina publicó un informe que analiza esta problemática.













