Los mercados de granos mostraron una dinámica independiente frente a la volatilidad del petróleo, que subió más del 6% por la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. La soja, el maíz y el trigo respondieron principalmente a factores internos, como el clima en Estados Unidos, las proyecciones del Departamento de Agricultura de ese país (USDA) y la fuerte participación de los fondos de inversión.
¿Qué factores impulsan el mercado de granos?
El mercado de granos se enfoca en sus fundamentos específicos. El clima en Estados Unidos atraviesa una etapa decisiva para los rendimientos de soja y maíz, generando reacciones significativas en los precios ante cualquier cambio en los pronósticos. A esto se suma un escenario de mayor demanda, impulsado por rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y un fuerte ingreso de fondos especulativos al mercado.
El informe mensual del USDA aportó un factor alcista al reducir las existencias finales de soja y maíz en Estados Unidos por encima de las expectativas del mercado.
Proyecciones del USDA para soja y maíz
- Soja: El USDA proyectó stocks de 8,4 millones de toneladas, por debajo de los 9 millones estimados por los analistas.
- Maíz: El ajuste fue de 45,4 millones de toneladas, frente a los 47,5 millones previstos.
Soja: Clima y fondos de inversión en el Centro de la escena
La condición de los cultivos estadounidenses de soja retrocedió un punto, ubicándose en el 64% entre buena y excelente, cuando el mercado esperaba una mejora. Los lotes ingresan en la etapa crítica de floración y formación de vainas bajo un escenario de temperaturas más elevadas y menores precipitaciones, pese a que el nivel actual está por encima del promedio histórico. Los fondos especulativos acompañaron este contexto con compras superiores a 6 millones de toneladas en el mercado de Chicago, revirtiendo su posición a una comprada de 1,3 millones de toneladas.
En Argentina, la campaña de soja cerró con una producción de 50,1 millones de toneladas, un 5% superior al ciclo anterior. El rendimiento promedio alcanzó los 31,3 quintales por hectárea. Sin embargo, la comercialización se mantiene rezagada, con productores fijando precio sobre apenas el 27% de la cosecha, frente al promedio histórico del 36%.
Maíz: la influencia del clima y el panorama global
El maíz también encontró sostén en la evolución del clima estadounidense. Los cultivos presentan una condición del 67% entre buena y excelente, superior al promedio histórico, aunque ingresan en la etapa de floración, la más sensible para la definición de los rindes, con pronósticos de mayores temperaturas y menores lluvias.
A este panorama se suman dificultades productivas en otras regiones. En Francia, la condición del maíz cayó al 47%, frente al 75% registrado un año atrás, el peor nivel desde 2011 a causa de la sequía. Situaciones similares se observan en países de la región del Mar Negro. Los mercados son extremadamente sensibles al clima, ya que cualquier estrés durante la floración puede modificar significativamente los rendimientos, explicando gran parte de la volatilidad actual.
Durante la última semana, los fondos compraron casi 5 millones de toneladas de maíz en Chicago. El USDA elevó levemente la producción estadounidense a 406,4 millones de toneladas, pero redujo las existencias finales, un dato interpretado como favorable para los precios.
En Argentina, la cosecha de maíz avanza con demora, alcanzando el 56,4% del área apta, 14 puntos porcentuales por detrás del ritmo del año pasado debido al exceso de humedad. A pesar de esto, las ventas mostraron una recuperación, llegando a 800.000 toneladas semanales, el mayor volumen desde fines de mayo. Además, 3,12 millones de toneladas ya están programadas para embarque.
Trigo: Tensiones geopolíticas y perspectivas de producción
El trigo mostró el mejor desempeño de la semana. Las cotizaciones alcanzaron su nivel más alto desde mayo después de que Rusia suspendiera la navegación comercial en el canal Don-Azov tras ataques ucranianos con drones contra buques graneleros. Este corredor concentra cerca de una cuarta parte de las exportaciones rusas de granos.
El cereal también encontró respaldo en el informe del USDA, que redujo los stocks finales mundiales a 272,84 millones de toneladas, por debajo de las previsiones privadas, y proyectó para Estados Unidos la cosecha más baja desde 1970.
En Argentina, la siembra de trigo avanza sobre el 87,9% del área prevista y continúa afectada por los excesos de humedad en el sur de Buenos Aires. Pese a ello, las perspectivas mejoraron y la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de producción a 20,5 millones de toneladas, gracias a las lluvias registradas y a la reducción del costo de los fertilizantes. Las perspectivas productivas para el trigo argentino son muy buenas, pero el desafío reside en la comercialización, ya que un volumen importante de la campaña anterior sin vender deberá competir con la cosecha del hemisferio norte, lo que podría dificultar las exportaciones y generar un mayor stock de pasaje para la próxima campaña.
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