Cristina Fernández de Kirchner concedió una extensa entrevista al diario estadounidense The Washington Post, publicada este lunes 2 de noviembre, en la que repasó su situación judicial, el futuro del peronismo y las consecuencias políticas y económicas del gobierno de Javier Milei. Desde su departamento de San José 1111, donde cumple una condena de seis años de prisión domiciliaria, la expresidenta dejó abierta la posibilidad de volver a competir electoralmente.
«La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero el pueblo siempre vuelve», afirmó Kirchner ante la periodista Marina Dias, en una de las definiciones que atraviesan su lectura del presente político.
Una posible candidatura en 2027 Consultada sobre la posibilidad de presentarse nuevamente a la presidencia en las elecciones de 2027, Kirchner respondió: «Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?».
La declaración se produce mientras su defensa busca revertir la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que recibió en la causa Vialidad. Junto con su abogado, Rafael Valim, presentó un reclamo ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para que examine posibles vulneraciones de sus garantías judiciales.
Aunque el organismo internacional no tiene facultades para revocar sentencias de tribunales argentinos, una resolución favorable podría respaldar el reclamo de la expresidenta por la restitución de sus derechos políticos.
Kirchner volvió a negar las acusaciones de corrupción y cuestionó duramente al sistema judicial argentino: «Díganme dónde puse la plata. Porque, sinceramente, si la hubiera robado, no estaría presa. Estaría libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, porque son corruptos».
Milei, el poder adquisitivo y la autocrítica del peronismo Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue su análisis de las razones que llevaron a Javier Milei a la presidencia y de las dificultades del peronismo para recuperar el respaldo electoral.
Kirchner reconoció que el gobierno de Alberto Fernández, del que fue vicepresidenta, contribuyó a generar las condiciones para la derrota de 2023. En particular, señaló un deterioro de la relación entre los salarios, el trabajo y las políticas de asistencia social.
«Hubo una ruptura en la cultura del trabajo», sostuvo. Según explicó, muchos trabajadores percibían que, pese a cumplir jornadas de ocho horas, soportar largos traslados y responder a sus empleadores, obtenían ingresos similares o inferiores a los de personas que recibían beneficios estatales.
Sin embargo, también cuestionó los resultados económicos del actual gobierno y el deterioro de las condiciones de vida de numerosos argentinos.
«Ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza para llegar a fin de mes y ven un gobierno que no solamente no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente», afirmó.
Para la expresidenta, el desafío de los sectores progresistas excede la posibilidad de recuperar el gobierno. Consideró necesario comprender el malestar que llevó a una parte de la sociedad a respaldar propuestas que prometían transformar radicalmente el sistema político y ofrecer alternativas creíbles frente a problemas concretos, como los ingresos y el endeudamiento.
Trump y el escenario internacional Kirchner también se refirió a las elecciones de medio término que se celebrarán este martes 3 de noviembre en Estados Unidos. Pronosticó una derrota del Partido Republicano y consideró que ese resultado podría modificar el escenario político internacional.
«Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a que ganen los gobiernos de derecha en América Latina va a perder las elecciones en su propio país», afirmó sobre Donald Trump.
Su interpretación es que el descontento social que favoreció el ascenso de dirigentes de derecha podría terminar volviéndose contra ellos si no consiguen cumplir sus promesas de campaña.
En ese contexto, recordó la experiencia de Luiz Inácio Lula da Silva, quien pasó 580 días en prisión antes de que sus condenas fueran anuladas y posteriormente regresó a la presidencia de Brasil.
Kirchner contó que Lula la visitó durante su detención y le recomendó mantenerse activa: «Hacé ejercicio y no te deprimas».
La expresidenta respondió con otra de las frases más personales de la entrevista: «No tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme frente al sufrimiento de los demás. Sé por qué estoy acá: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos».
La polarización y los límites de la democracia Hacia el final de la conversación, Kirchner planteó una preocupación por la creciente división de las sociedades y la pérdida de confianza en las instituciones democráticas.
«¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 % piensa que el otro 50 % tiene que desaparecer?», se preguntó.
La expresidenta relacionó esta reflexión con sus estudios de chino, una de las actividades que realiza durante su prisión domiciliaria. Señaló que, mientras la política occidental suele organizarse alrededor de la derrota del adversario, la filosofía china propone, mediante el yin y el yang, una relación de coexistencia entre fuerzas opuestas.
La entrevista presenta así a una Cristina Kirchner que, pese a encontrarse apartada de la actividad pública presencial por su condena, continúa interviniendo en el debate político. Sus declaraciones reúnen una crítica al gobierno de Milei, un reconocimiento de los errores del peronismo y una expectativa de reorganización política, tanto en Argentina como en el escenario internacional.
La posibilidad de una candidatura en 2027 permanece condicionada a su situación judicial. Pero su respuesta ante esa pregunta deja en claro que no considera terminada su trayectoria política.














