El paro general convocado por la Confederación General del Trabajo tiene un fuerte impacto desde la madrugada, impulsado por la adhesión mayoritaria de los gremios del transporte. Se trata de la huelga con mayor alcance entre las realizadas contra la gestión de Javier Milei, con una paralización extendida de servicios clave.
La medida, prevista por 24 horas, se realiza en rechazo a la reforma laboral que comenzará a debatirse hoy desde las 14 en la Cámara de Diputados. No funcionan trenes, subtes ni vuelos, y solo circulan algunas líneas de colectivos. También se sumaron estatales, bancarios y empleados de comercio, aunque con locales abiertos de manera parcial.
Persisten algunas actividades por fuera del paro, como líneas de colectivos operadas por DOTA y supermercados con dotaciones reducidas. Los bancos permanecen cerrados para la atención presencial y operan únicamente mediante homebanking. La CGT anunció que informará el alcance de la medida en una conferencia de prensa prevista para las 16.
La jornada registró episodios de tensión por cortes protagonizados por sectores que no adhirieron a la modalidad sin movilización. Hubo bloqueos temporarios en accesos a la Ciudad de Buenos Aires y en la Panamericana, con intervención de fuerzas federales. En paralelo, el oficialismo confía en reunir el quorum para tratar la reforma laboral en el recinto.













