Una alimentación basada en alimentos integrales y mínimamente procesados podría reducir de manera considerable el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Así lo afirmó el cardiólogo Dariush Mozaffarian, quien ubicó a la nutrición entre los principales determinantes de la salud. Según el especialista, los cambios en la dieta pueden generar efectos positivos en plazos de días, semanas o meses.
¿Cuántos eventos cardiovasculares se pueden prevenir con la dieta?
El director del Instituto Food is Medicine, Dariush Mozaffarian, sostuvo que casi la mitad de los eventos cardiovasculares podrían evitarse con patrones alimentarios saludables. Puntualizó que se podría prevenir hasta el 45% de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
¿Qué alimentos previenen enfermedades cardiovasculares?
La prevención, según el cardiólogo, no se concentra en contar calorías ni en eliminar un único nutriente. Su propuesta se enfoca en incorporar alimentos protectores:
- Frutas
- Verduras
- Frutos secos
- Semillas
- Legumbres
- Cereales integrales mínimamente procesados
- Yogur (por sus probióticos vivos)
- Pescado y mariscos (por su contenido de omega-3)
- Aceites saludables de origen vegetal y marino
Estos productos aportan fibra, compuestos fenólicos y otros componentes beneficiosos para el organismo y la microbiota intestinal. Su estructura natural intacta ralentiza la digestión, permitiendo que nutrientes como almidones, proteínas, grasas y azúcares alcancen el intestino grueso.
El impacto de los alimentos refinados y ultraprocesados
Mozaffarian señaló que los alimentos refinados pierden gran parte de su estructura original. Ejemplificó con los granos que, tras procesos industriales, se convierten en harinas y almidones de rápida absorción. El consumo frecuente de trigo, arroz, maíz o papas muy refinados puede favorecer respuestas elevadas de glucosa en sangre, ya que el almidón refinado actúa de forma similar al azúcar en el cuerpo.
El especialista cuestionó las recomendaciones que se centran en reducir la grasa total o saturada sin considerar la calidad global de los productos. El mayor riesgo de los alimentos ultraprocesados radica en la combinación de almidones refinados, azúcar, sal y aditivos. También advirtió sobre la pérdida de nutrientes y compuestos bioactivos durante el procesamiento, como los flavanoles del cacao, el EGCG del té verde, la curcumina de la cúrcuma, el sulforafano y la quercetina de los vegetales.
Dieta y salud cardiovascular: el rol de las grasas
La alimentación puede modificar factores vinculados con las enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial, el colesterol, la glucosa y la inflamación. En pacientes con colesterol elevado, Mozaffarian recomienda un mayor consumo de grasas saludables y alimentos vegetales mínimamente procesados. Las grasas insaturadas saludables de origen vegetal y marino mejoran todos los perfiles de colesterol en sangre, y los esteroles vegetales contribuyen a reducir sus niveles.
El cardiólogo descartó que todas las grasas saturadas tengan el mismo efecto, afirmando que la grasa de los lácteos enteros no es dañina en términos generales. Sin embargo, el exceso de carne roja plantea otros problemas debido a compuestos inflamatorios y cancerígenos. Recomendó acompañar los alimentos de origen animal mínimamente procesados con verduras, frutos secos, semillas, frutas y aceites saludables. Propuso combinar huevos con espinaca, hongos y vegetales, en lugar de pan blanco, panceta y papas fritas.
Recomendaciones para una alimentación consciente
Mozaffarian valoró que las guías alimentarias recientes de Estados Unidos incorporen la recomendación explícita de reducir los productos altamente procesados y los granos refinados, priorizando alimentos reales, frutas, verduras y cereales integrales. Cuestionó que la discusión pública se reduzca a la proteína, ya que muchas personas consumen cantidades suficientes y existe una asociación automática entre proteína y carne roja.
El especialista planteó que el sistema de salud debería facilitar el acceso a alimentos saludables, especialmente para personas con menos recursos. Su propuesta final es que los médicos puedan recetar alimentos según las necesidades de cada paciente.
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