Las consultas oftalmológicas por síndrome de ojo seco aumentaron significativamente en Argentina durante la temporada de invierno, contrariamente a la creencia de que es una afección exclusiva del verano. La combinación de bajas temperaturas, escasa humedad ambiental y el uso intensivo de calefacción en hogares y oficinas acelera la evaporación lagrimal, afectando la salud ocular.
El Invierno: ¿por qué el ojo seco es más frecuente?
La disminución de la temperatura y la humedad ambiental, junto con el uso generalizado de sistemas de calefacción, intensifica la evaporación lagrimal. Esta situación convierte al invierno en un período crítico para la salud visual, según observaciones del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Austral, que registra un incremento en las consultas por ojo seco.
El Dr. Emiliano López (MP 116573), oftalmólogo de la Sección Córnea del mencionado hospital, confirma el aumento de consultas e intervenciones por esta afección en la temporada invernal. El especialista destaca que el principal riesgo no reside en un aparato de calefacción específico, sino en el resecamiento del aire que estos generan. La combinación de aire cálido interior con baja humedad exterior es particularmente nociva para la película lagrimal.
Factores de Riesgo que Potencian el Ojo Seco
El uso prolongado de pantallas y dispositivos móviles, especialmente por más de seis horas diarias, incrementa el riesgo de desarrollar o agravar el síndrome de ojo seco. A esta población se suman personas mayores, mujeres y aquellos con condiciones sistémicas preexistentes como rosácea, artritis, problemas de tiroides, depresión, apnea del sueño, asma y alergias.
Otros factores que potencian esta condición incluyen el mal descanso, el estrés, ciertas ocupaciones con exposición visual intensa y el consumo de fármacos que alteran la película lagrimal, como antidepresivos, antihistamínicos o diuréticos.
¿Cuál es el peligro de la automedicación?
La automedicación con colirios de venta libre representa un riesgo significativo debido a la dificultad para distinguir el ojo seco de una alergia estacional o el cansancio visual. El Dr. López explica que la picazón y síntomas nasales suelen indicar alergia, mientras que la sequedad, ardor y visión borrosa fluctuante son más característicos del ojo seco, aunque ambas condiciones pueden coexistir.
El especialista advierte que distinguir ambas condiciones solo por los síntomas es impreciso, dado que comparten enrojecimiento, irritación y sensación de sequedad, y a menudo se superponen. Ante síntomas persistentes, la valoración por un oftalmólogo o alergista es fundamental.
Tratamientos Avanzados para el Ojo Seco
Cuando las lágrimas artificiales estándar no son suficientes, la medicina oftalmológica ofrece alternativas. La primera línea de tratamiento incluye la lubricación ocular personalizada, la conservación de la película lagrimal y la estimulación de su secreción.
Para el ojo seco evaporativo, Emiliano López detalla que el cuidado palpebral domiciliario abarca compresas tibias, higiene del borde palpebral y un masaje suave para facilitar la secreción de las glándulas del párpado. En casos más severos o resistentes a las gotas comerciales, se recurre a tapones lagrimales que aumentan la retención de lágrima en el ojo, o a sustitutos biológicos como el suero autólogo y el plasma rico en plaquetas.
¿Cómo proteger los ojos en invierno?
Para cuidar la salud visual en ambientes climatizados, el Dr. Emiliano López recomienda implementar tres hábitos preventivos:
- Controlar el ambiente interior: Regular la temperatura de la calefacción y aumentar la humedad para mantenerla entre el 40% y 60%.
- Establecer pausas visuales programadas: Realizar interrupciones frecuentes en el uso de pantallas, utilizando, si es necesario, aplicaciones que recuerden parpadear.
- Bloquear corrientes de aire: Evitar que rejillas, caloventores o sistemas de ventilación apunten directamente hacia la zona de trabajo.
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