Los resultados de un relevamiento sobre residuos en zonas costeras indican que los plásticos continúan siendo el principal componente de la basura presente en estos ambientes, con efectos directos sobre los ecosistemas marinos y la fauna asociada. Dentro de este grupo, los fragmentos plásticos fueron los más frecuentes y representaron el 27,32 por ciento del total de los residuos registrados.
Estos fragmentos provienen de la degradación de objetos plásticos de mayor tamaño, que no se biodegradan sino que se descomponen progresivamente en piezas cada vez más pequeñas, incluidos los microplásticos. Este proceso incrementa el riesgo de ingestión por parte de distintas especies y favorece su ingreso a la cadena alimentaria.
En segundo lugar se ubicaron las colillas de cigarrillo, que alcanzaron el 21,34 por ciento del total. Aunque suelen pasar inadvertidas por su tamaño, constituyen un residuo altamente contaminante, ya que están compuestas por acetato de celulosa, un plástico no biodegradable, y liberan sustancias tóxicas que afectan la calidad del agua y la fauna marina.
El relevamiento también identificó restos de redes, sogas y líneas de pesca abandonadas, que representan un riesgo elevado para mamíferos marinos, aves y tortugas. Desde la Fundación Mundo Marino advirtieron que una gran proporción de los animales asistidos presenta lesiones, enmalles o ingestión de residuos plásticos, una problemática que en el caso de las tortugas marinas puede derivar en cuadros clínicos graves y comprometer su supervivencia.
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