El Chardonnay argentino experimentó una profunda transformación, pasando de un estilo "rico" a uno "profundo", según Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata y El Enemigo. Esta evolución, que lo posiciona a la par de los mejores del mundo, fue destacada en la semana del Día Internacional del Chardonnay.
La Transformación del Chardonnay Argentino
Vigil explicó que el cambio ocurrió cuando el Chardonnay argentino dejó de imitar estilos extranjeros. Antes, los vinos buscaban volumen, madera y madurez, asemejándose más a los de California con notas de fruta tropical, manteca y alcohol. La nueva búsqueda se centró en la expresión de la montaña argentina.
El resultado son vinos con menos madera nueva y menor "maquillaje", provenientes de cosechas más tempranas. Se trabaja la textura y la acidez, buscando energía en boca. Estos Chardonnay actuales son tensos, filosos y salinos. Argentina produce hoy algunos de los Chardonnay más interesantes globalmente. Estos vinos combinan altura extrema, mucha luz, noches frías, suelos calcáreos y una fruta que conserva alegría.
Nuevos Perfiles y Regiones
Juan Pablo Murgia, gerente enológico de Rutini Wines, precisó que se observan Chardonnay con mayor tensión, acidez natural y definición aromática. Este impulso proviene del crecimiento de regiones de altura y zonas más frías. Ejemplos incluyen Gualtallary (Valle de Uco, Mendoza), Patagonia y la Costa Atlántica. El consumidor internacional también influyó, demandando vinos más elegantes y gastronómicos.
Jorge Cabeza, enólogo de Bodegas Salentein, agregó que el Chardonnay recuperó un lugar importante en los vinos argentinos. Los consumidores buscan ahora vinos más frescos, equilibrados y fáciles de disfrutar. Esto impulsó una evolución hacia perfiles más elegantes y enfocados en la expresión del lugar.
La Evolución del Consumidor
Vigil también señaló un cambio en la percepción del consumidor. Antes, el vino blanco era considerado menor o simple. Hoy, hay personas guardando Chardonnay argentino por diez años, algo impensable hace dos décadas. Alberto Arizu (h), presidente ejecutivo de Luigi Bosca, destacó la ductilidad del Chardonnay. Lo considera el patrón con el que se miden los vinos blancos del mundo. Luigi Bosca lanzó Filos y recientemente el De Sangre Chardonnay.
Actualmente conviven dos modelos de Chardonnay en Argentina. Los "old school", asociados al estilo californiano con vainilla y manteca, y los nuevos blancos. Estos últimos priorizan la textura, la frescura y la expresión del terroir. Si bien los estilos "old school" predominan en la base de la pirámide, los de alta gama se inclinan por los nuevos. Incluso los "old school" se están volviendo menos pesados y más bebibles.
Chardonnay Argentino: Opciones Destacadas
Existen excelentes Chardonnay en todas las franjas de precio.
Ejemplos accesibles:
- La Flor Chardonnay ($12.000)
- Salentein Numina Chardonnay ($19.600)
- Terrazas de los Andes Origen Gualtallary Chardonnay ($22.600)
- Gran Sombrero Chardonnay ($23.000)
Etiquetas de alta gama:
- Luigi Bosca De Sangre Chardonnay ($42.200)
- Rutini Single Vineyard Chardonnay Gualtallary ($60.000)
- Viña Cobos Vinculum Chardonnay ($75.000)
- Viña Artesano Nassella Chardonnay ($84.000)
- María Carmen Chardonnay ($94.300)
- Catena Zapata White Bones Chardonnay ($154.000)
- Zuccardi Finca Las Cuchillas Chardonnay ($205.600)
El Desafío Futuro
Murgia concluyó que el gran desafío del Chardonnay argentino es lograr vinos con identidad propia y proyección internacional. Se busca producir Chardonnay refinados, gastronómicos y con capacidad de evolución. Estos deben reflejar la calidad del terroir y una mirada contemporánea de la variedad. En Rutini Wines, esta variedad se extiende desde su línea Colección hasta el ícono Apartado.
Karas Single Vineyard Chardonnay ($91.700), del Valle de Ararat en Armenia, es un ejemplo global de la adaptabilidad de esta variedad.
Beber con moderación - Prohibida su venta a menores de 18 años
La Nación













