Argentina perdió su liderazgo mundial en capacidad instalada para la molienda de soja, siendo superada por Estados Unidos en 2024 y por Brasil en 2025. El país se ubicó en el tercer puesto entre los principales procesadores de soja a nivel global.
¿Cómo se modificó el liderazgo en la molienda de soja?
Durante más de una década, Argentina fue la principal potencia mundial en este sector. Este liderazgo se construyó con fuertes inversiones realizadas entre fines de los años noventa y principios de los 2000, especialmente en el complejo agroindustrial del Gran Rosario. La modernización del sistema portuario y el desarrollo de la Hidrovía Paraguay-Paraná favorecieron este crecimiento.
Sin embargo, el escenario cambió en los últimos años. La capacidad teórica de procesamiento argentina alcanzó su pico en 2020, con poco más de 68 millones de toneladas anuales, pero luego se estancó y registró una leve retracción. En contraste, Estados Unidos incrementó su capacidad industrial a un ritmo promedio del 4% anual durante la última década, mientras que Brasil lo hizo al 1,9%, acompañando el crecimiento de sus cosechas y una mayor demanda interna de procesamiento.
El impacto de los biocombustibles en el mercado global
El mercado internacional de la soja atraviesa un cambio estructural. Durante décadas, la demanda fue impulsada principalmente por la necesidad de proteína vegetal para la producción mundial de carnes, especialmente desde China. Actualmente, el principal motor de crecimiento es la industria de los biocombustibles, que demanda cada vez mayores volúmenes de aceite vegetal para la elaboración de biodiésel y otros combustibles renovables.
Esta transformación impulsó una fuerte expansión de las plantas procesadoras en Estados Unidos y Brasil. Hace 25 años, ambos países destinaban la mayor parte del aceite de soja al consumo alimentario. Hoy, una proporción creciente se usa como materia prima industrial. En Estados Unidos, aproximadamente la mitad del aceite de soja para el mercado interno se destina a biocombustibles, mientras que en Brasil esa participación alcanza cerca de dos tercios. A nivel global, el aceite de soja representa cerca del 30% de las materias primas para producir biodiésel, una participación récord.
Producción de soja: expansión en Brasil y Estados Unidos, estancamiento en Argentina
El crecimiento industrial también se sustenta en una mayor disponibilidad de materia prima. Brasil multiplicó por seis su producción de soja en las últimas dos décadas y media, alcanzando un récord cercano a 180 millones de toneladas en la campaña más reciente. Estados Unidos incrementó su cosecha alrededor de un 60%, con una producción estimada de 116 millones de toneladas, que podría llegar a 120 millones en el próximo ciclo.
Por otro lado, Argentina no logró acompañar este proceso de expansión. La oferta local de soja resultó insuficiente para aprovechar plenamente la capacidad instalada. Esta situación se atribuye, entre otros factores, a la elevada carga tributaria aplicada sobre el complejo sojero en los últimos años. Como consecuencia, las plantas argentinas operaron históricamente con una utilización promedio cercana al 60% de su capacidad instalada, muy por debajo de su potencial.
¿Cuál es la situación de Argentina en el procesamiento mundial de soja?
La industrialización de soja creció con fuerza a nivel global. En la última década, el procesamiento mundial aumentó cerca de 95 millones de toneladas. De ese incremento, el 72% fue explicado por Brasil, Estados Unidos y China. Argentina no solo no aumentó su molienda, sino que registró una leve disminución.
La expansión industrial ya no se concentra únicamente en los grandes exportadores. Cada vez más países importan poroto de soja para procesarlo localmente, reduciendo la demanda internacional de harina y aceite provenientes de Argentina. Esta tendencia modifica la estructura del comercio mundial y representa un desafío adicional para la industria aceitera nacional, especializada históricamente en la exportación de subproductos con valor agregado.
Desafíos y proyecciones para la industria Argentina
El futuro de la industria dependerá en gran medida del marco de políticas públicas que adopte Argentina. Mientras Brasil y Estados Unidos continúan elevando los porcentajes obligatorios de mezcla de biodiésel con gasoil, impulsando nuevas inversiones industriales, en Argentina el debate sobre el futuro régimen de biocombustibles continúa abierto.
El Litoral













