El cierre de enero presenta un escenario meteorológico complejo en gran parte del territorio argentino, con lluvias por debajo de los valores normales y temperaturas inferiores a la media. Según el análisis sinóptico y los modelos del Centro Europeo, el déficit de precipitaciones se concentra principalmente en la franja central y el noreste del país, configurando un contexto seco que se extiende por varios días consecutivos.
Esta situación afecta de manera directa a la región Pampeana, el Litoral y el noreste argentino, con provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes registrando acumulados muy bajos o ausencia de lluvias relevantes. El centro del país, incluidos sectores de Córdoba y Santiago del Estero, también muestra un marcado déficit hídrico, con impacto en los cultivos de verano. El patrón seco se replica en Uruguay, el sur de Brasil y Paraguay, evidenciando una configuración atmosférica regional.
En contraste, el noroeste argentino presenta un comportamiento diferente. Provincias como Jujuy, Salta, Tucumán y áreas de Catamarca podrían registrar precipitaciones superiores a lo normal, en línea con la dinámica típica del verano en esa región. Esta disparidad genera una distribución muy desigual de las lluvias a nivel nacional, con zonas bajo estrés hídrico y otras con condiciones más favorables.
A pesar del déficit de precipitaciones, las temperaturas se mantienen por debajo de los valores medios en gran parte del país, lo que reduce la demanda atmosférica y atenúa parcialmente el impacto sobre los cultivos. De cara a fines de enero y comienzos de febrero, se prevé una recuperación parcial de las lluvias en sectores del centro-oeste, aunque insuficiente para revertir el déficit acumulado, por lo que el seguimiento de la evolución climática seguirá siendo determinante.
Revista Chacra













