La molinería argentina analiza importar trigo desde Paraguay, confirmó Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), durante jornadas del sector en Mar del Plata. Esta decisión ocurre pese a una cosecha local récord de 29,5 millones de toneladas, debido a la falta de oferta, problemas de abastecimiento y baja calidad panadera en el mercado interno.
Contexto y Precedente
La situación actual se asemeja a la de 2016, cuando se realizó una importación de prueba desde Uruguay por cuestiones de calidad, un hecho inédito en 43 años. Cifarelli destacó la "paradoja de la abundancia": la industria encuentra dificultades para originar trigo localmente, ya que los tiempos de venta estratégica del productor no siempre se alinean con las necesidades diarias de la industria.
Impacto en la Cadena Triguera
La cadena de valor del trigo genera empleo para unas 400.000 personas y representa el 2,8% del empleo nacional. Algunas empresas ya solicitaron autorización al Senasa para importar, dado que los valores locales son menos competitivos que los internacionales.
Detalles de la Importación
El trigo importado provendría de Paraguay a un costo inferior a US$300 la tonelada nacionalizada, y se espera que tenga mejor calidad. El 13 de mayo, el precio pizarra del trigo en Rosario se ubicó en $297.345 por tonelada (unos US$215). El Senasa ya aprobó el AFIDI (Autorización Fitosanitaria de Importación), permitiendo iniciar negociaciones y operaciones.
Libre Mercado y Competitividad
La FAIM aclaró que la importación no busca fijar un techo al precio del trigo. La iniciativa se presenta como una situación "natural y normal" de libre mercado, comparable a lo que ocurre en los negocios de la soja o la carne.
Molienda y Mercado Interno
En el primer trimestre, la molienda de trigo creció un 1% interanual, impulsada por un aumento en las exportaciones a Bolivia. Sin embargo, el mercado interno registró una merma del 1,5%. La industria molinera argentina posee una capacidad instalada para moler 13 millones de toneladas, aunque actualmente procesa entre 6,5 y 7 millones. Esta brecha se debe a la falta de condiciones de competitividad, no a la capacidad técnica.
Informalidad en la Cadena
Un estudio reveló que la evasión en la cadena de trigo, pan y farináceos asciende a $550.000 millones anuales, equivalentes a unos US$400 millones. Esta informalidad afecta el IVA, impuestos al débito y crédito, ingresos brutos y tasas municipales, y va en detrimento de la formalización empresarial y la generación de empleo genuino.
Cuestión Entrerriana













