Investigaciones recientes revelan que las fibras y proteínas vegetales impactan en el metabolismo, el peso y el sistema inmunológico. Esto ocurre no solo a través de las bacterias intestinales, sino también por compuestos que el propio cuerpo produce. Estos hallazgos profundizan la comprensión sobre cómo la alimentación vegetal modula el equilibrio de sustancias beneficiosas y dañinas en el organismo.
¿Cómo influyen las plantas en la salud intestinal?
Las plantas contienen fibras y proteínas que el cuerpo no digiere por completo. Estos componentes pasan al intestino grueso y allí interactúan con bacterias, generando compuestos. Esta interacción influye en el metabolismo, el peso corporal y el funcionamiento del sistema inmunológico. Algunos, como los fenoles e indoles, son beneficiosos, mientras otros pueden ser tóxicos.
Dos estudios, liderados por Jenna AbuSalim y Joshua Rabinowitz de la Universidad Ludwig de Princeton, fueron publicados en Nature Metabolism y Proceedings of the National Academy of Sciences. Ambos revelan que las fibras y proteínas vegetales modifican la actividad bacteriana y que el propio cuerpo produce muchos de estos metabolitos, incluso con una microbiota alterada.
El rol de los fenoles y las proteínas vegetales
El estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences explica cómo las dietas basadas en plantas influyen en la producción de ciertos fenoles en el intestino. Estas sustancias se forman cuando las bacterias intestinales descomponen aminoácidos como la fenilalanina y la tirosina.
Cuando la dieta es rica en plantas, aumenta la formación de fenoles derivados de la fenilalanina, como el ácido hipúrico y el 3-fenilpropionato. Estos compuestos se relacionan con efectos positivos, como el mantenimiento de un peso saludable y la protección del intestino. Una dieta menos rica en vegetales, en cambio, favorece la producción de fenoles derivados de la tirosina, como el fenol sulfato y el p-cresol sulfato, que pueden ser dañinos, especialmente para personas con problemas renales o cáncer.
Las proteínas vegetales resistentes a la digestión, conocidas como Prif (proteínas que imitan la fibra), también son clave. Estas proteínas llegan prácticamente intactas al intestino grueso, donde sirven de alimento para ciertas bacterias. Las Prif y la fibra limitan la acción de bacterias que degradan las mucinas, proteínas que forman la barrera protectora del intestino. Esto disminuye la producción de fenoles perjudiciales y aumenta la de los beneficiosos.
El cuerpo también produce compuestos clave para la salud
El estudio publicado en Nature Metabolism demuestra que no solo las bacterias del intestino son responsables de producir ciertos compuestos importantes. El propio cuerpo también puede generarlos. Estos son los fenoles e indoles, que se originan al descomponer los aminoácidos fenilalanina y triptófano.
Estos compuestos cumplen diversas funciones en el organismo. Algunos participan en la regulación del sistema inmunológico, otros influyen sobre el metabolismo. Incluso se investigan por sus posibles efectos en enfermedades como el cáncer o trastornos neurológicos. El equipo científico observó que mamíferos, incluidos ratones y personas, fabrican sustancias como aril-piruvatos, aril-lactatos y aril-acetatos, incluso cuando la población de bacterias intestinales está alterada.
¿Cómo se rastrearon estos compuestos en el organismo?
Para descubrir el origen de estos compuestos, los investigadores aplicaron técnicas de rastreo con isótopos estables. Son versiones especiales de elementos químicos con la misma función que los comunes, pero con una pequeña diferencia en su peso. Al incorporar estos isótopos en moléculas de alimentos o proteínas y seguir su recorrido, los científicos identifican su origen y transformación.
En el estudio de Nature Metabolism, se utilizaron moléculas marcadas en experimentos con células, ratones y ratas. Así se comprobó que las células de mamíferos pueden producir fenoles e indoles de manera independiente. El estudio de Proceedings of the National Academy of Sciences empleó proteínas marcadas para rastrear su digestión en ratones. Se observó que los fenoles perjudiciales provienen de la descomposición de proteínas del propio organismo, como las mucinas, en dietas pobres en fibra y Prif. En cambio, los fenoles beneficiosos surgen de proteínas vegetales no digeridas.
Estos descubrimientos abren la puerta a nuevas recomendaciones nutricionales y terapéuticas. El objetivo es mejorar la salud a través de la modulación de los compuestos que se producen en el intestino y en el propio organismo.
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